jueves, 23 de abril de 2009

No es sólo Rock N' Roll




Necesito escuchar rock en español para estudiar...

Hasta hace un año, era un vendido a Babylon que escuchaba exclusivamente rock anglo, con algunas excepciones como Soda Stereo, Los Tres y los Cadillacs. La necesidad me forzó a buscar otros grupos. Así empecé a familiarizarme con Serú Girán, que no me explico cómo en Chile nadie sabe nada de esta genialidad pseudoprogresiva integrada por Charly García y Pedro Aznar. Así acepté al resto de la vida y obra de Charly García, escuchando a Sui Generis como un grupo rupturista y no como el clásico de fogatas, y a su época solista como algo más allá que un fenómeno ochentero. Así me acerqué a Sumo, entendiendo por qué en Argentina se resisten a aceptar la muerte de Luca Prodan. Así volví a escuchar a La Renga, recordando mis años rebeldes de la media. Y así llegué a Los Redonditos de Ricota, del que sabía porque en sus conciertos quedaba siempre la cagá, pero que escuchándolos me di cuenta de por qué las letras y voz inconfundible del Indio Solari y la guitarra potente de Skay Beilinson desatan pasión y caos sólo comparables a un Boca/River.

Escuchando estas perlas musicales, uno puede percatar que en Argentina tienen una cultura rock muy diversa, ininterrumpida en el tiempo y reconocida como integrante del patrimonio cultural nacional. Hay mucho de idiosincrasia argentina para que esto se dé (la cultura futbolera, la esperanza y respeto irracionales en ídolos populares ante la desconfianza de un inestable poder político, las grandes concentraciones populares, etc.), pero también hay factores bien especiales:

- El rock en Argentina partió como una subcultura marginal, de supervivencia en medio de la dictadura de fines de los 60', cuyas letras hablaban de sueños, frustraciones y realidades de una juventud pateando piedras.

- Hubo una real competencia entre el Pop (encarnado por Palito Ortega) y el Rock (entonces encarnado por el más grande, SAAAAANDRO), existiendo programas musicales para uno y otro género.

- La dictadura militar prefirió favorecer la industria musical nacional (mientras no fuese subversiva) sobre productos extranjerizantes, lo que permitió que existiera rock pese a las circunstancias expresivas adversas.

¿Y que pasó en Chile que nos pasmamos?

- El rock nació como un fenómeno de élites (los Vidrios Quebrados, los Mac's y los Jockers eran todos paltones), basado en cóvers de grupos en inglés y cuyos temas originales hablaban poco de la realidad chilena de los 60'.

- El rock chileno nunca fue real competencia para la Nueva Ola, ni para la Nueva Canción Chilena y menos para el Neo-folklore (la historia dice que "Los viejos estandartes" de los Cuatro Cuartos superó en los ránkings radiales a "Let it be" de los Beatles... insólito).

- Nuestra dictadura militar favoreció la apertura comercial inclusive en lo musical, no pudiendo competir el rock chilensis con grupos extranjeros.

Los Prisioneros son la única banda masiva de rock chileno de la dictadura (hubo intentos muy underground que son materia de investigación arqueológica), que por lo demás resultó un éxito en todo Latinoamérica, pero eran tan sólo una isla en medio de un mar de mierda llamado rock latino. Recién con el regreso a la democracia se configura el actual escenario del rock chileno, pero que está a años luz de tener la incidencia que tiene este género sagrado en la cultura nacional de otros países. Salvo Los Tres y el recuerdo perpetuo de González, Tapia y un guitarrista que se vendió al sistema, ninguna banda que se reconozca chilena (quedan excluidos La Ley y Lucybell, por tener de chilenos lo que yo tengo de chino) ha tenido influencia determinante en las demás bandas, ha revolucionado el mercado nacional (menos el internacional) y SÓLO LOS PRISIONEROS HAN LLENADO EL NACIONAL SOLOS Y DOS VECES SEGUIDAS.

¿Dónde está el problema?

- Miramos a México como la Meca del rock en español, cuando México tampoco tiene una cultura de rock y más encima son unos mamones superficiales (salvo Café Tacuba y esa banda que aún no conozco, porque siempre hay una segunda excepción). Hay que mirar al otro lado de la cordillera y no extender esa mala vecindad en el aspecto musical, porque realmente allá saben.

- Murphy nos cagó: nos hizo país de poetas, pero no sobró alguno para el rock, salvo Álvaro Henríquez.

- Se aplica lo mismo que dijo Rafael Gumucio en relación a la literatura chilena: El deporte favorito de los pocos chilenos que escuchan rock es descubrir un cantante o grupo que nadie más que ellos conocen. Privilegiamos la exclusividad y la vanguardia incomprensible; castigamos la masividad y la popularidad instantánea. Consideramos que el mejor rock es un grupo que editó un disco y cuyos solistas, si es que los hay, se dedican al jazz o tocan para los ilustres vecinos del Parque Forestal. En pocas palabras, vivimos una dimensión individualista del rock, arte que es esencialmente comunitario.

- Los que se reconocen rockeros no atraen al chileno apático a la causa, sino que son absorbidos por otros géneros para poder alcanzar un cierto grado de popularidad, fenómeno que ocurre con la fusión de rock y música bailable. Quizás los casos más rescatables son Los Jaivas (Acid Rock, después Progresivo + Nueva Canción Chilena), Los Tres (Rock variopinto + Cueca chora o Jazz Huachaca) y esta nueva camada de seres humanos comandada por Gepe y Leo Quinteros, a los que les deseo buena suerte.

Mención especial para Los Jaivas: han sabido traducir en lenguaje de rock lo más profundo de la cultura musical latinoamericana; llevaron esta fórmula a ser aceptada en países musicalmente disímiles como Argentina y Francia; combinaron destreza instrumental con poesía (son unos ídolos los Parra); han sobrevivido al exilio, a la muerte de integrantes esenciales y al paso del tiempo; y nos han dejado clásicos como Todos juntos, Pregón para iluminarse, Sube a nacer conmigo, hermano, y otros que, indiscutiblemente, son parte del cancionero popular chileno.

Mick Jagger no tenía razón cuando decía que It's only Rock N' Roll. No es sólo Rock N' Roll, es una manifestación de nuestra idiosincrasia.

Te lo dice,

R.F.S.K.

P.D.: Les dejo la que, en mi opinión, es la mejor canción de rock de la historia de Chile. No habrá tenido una trascendencia discográfica por tratarse de una canción en el exilio, pero es instrumentalmente maravillosa y líricamente emocionante, ya que es la única canción del género que trata del golpe de Estado de 1973.
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