martes, 19 de mayo de 2009

I'm waiting for the man




El fenómeno, el factor, el cambio, la nueva esperanza, el rostro joven y otros tantos epítetos se han usado para reducir a un término la irrupción de Marco Enríquez-Ominami en la contienda presidencial, más precisamente en lo relativo a las encuestas. Es la vedette de la campaña: ha concitado mayor interés mediático que los candidatos de la Concertación y la Alianza, los analistas consideran que su candidatura hará que esta elección sea más interesante (pudiendo quizás ayudar a reconfigurar el estancado esquema político), el voto blando se plantea como posible el votar por él, los demás candidatos sienten representar mucho o algo de lo que él plantea y los partidos lo consideran como factor desequilibrante en la elección. Prueba de esto último es el juego que se ha producido entre las encuestadoras de las dos principales coaliciones, que han inflado (14% según la Universidad del Desarrollo, de la Alianza) o desinflado (1% según el CERC, de la Concertación) la intención de voto por el diputado socialista para beneficiar a su propio sector político.

Irónicamente, siendo una vedette, desnuda a la competencia:

- Ha demostrado la frágil unidad de la Concertación en torno a la candidatura de Eduardo Frei. Varios dirigentes han manifestado simpatía hacia M. E-O. (sé que suena feo, pero sólo escribir el nombre completo de Stalin es más tortuoso), otros creen necesaria la incorporación efectiva de los planteamientos progresistas que él ha deslizado en su campaña e incluso se ha mencionado la idea de repetir la primaria, ante la evidente exclusión del diputado disidente (díscolo es una palabra snob) del proceso interno. Para ordenar, el discurso de la Concertación a sus partidarios es el de negar cupos parlamentarios a quien no apoye a Frei, mientras que para el votante raso es el de tildar a M. E-O. de las 2 cualidades más típicas para disminuir a cualquier candidato: populista y personalista.

- Ha demostrado que la idea de cambio no le pertenece a la Coalición por el Cambio. La aparición de M. E-O. puso en su lugar a un conglomerado cuyos líderes protagónicos han sido los mismos desde 1990 (con gente que incluso participó en la dictadura), con propuestas económicas incluso anteriores (¡para qué decir en materias morales!) y que, aunque quiera sacar a la Concertación del poder, ha sido coautor de muchas de las políticas de los últimos 20 años que están en tela de juicio.

- Ha evidenciado la falta de un discurso más amplio del Juntos Podemos. Podía haber sido ésta su elección, mejorando su posición alternativa al llamado duopolio, pero se ha estancado en una posición fuertemente ligada a la nueva izquierda latinoamericana, no generando la suficiente capacidad de atraer a sectores desencantados de la Concertación, ni siquiera con Jorge Arrate, los que parecieran estar más cómodos apoyando una candidatura de M. E-O.

- Ha evidenciado el carácter testimonial de las demás candidaturas presidenciales. Han quedado fuera de toda posición relevante en los medios, las encuestas y la discusión los señores Zaldívar, Navarro y Jiles. Más allá de eso, pareciera que el primero se encuentra en la misma situación que la derecha y que los restantes dos quedan subsumidos en las candidaturas de izquierda.

Y nuevamente en forma irónica, es una vedette que no se desnuda, pues la candidatura de M. E-O. es una verdadera incógnita que genera expectación en sectores diversos. El progresismo concertacionista, la derecha liberal, sectores de izquierda, desencantados e indecisos varios son probables votantes, pero que aún tienen dudas. Veamos en qué se basa tanto misterio:

1. Su mayor virtud es su mayor defecto. Se plantea como el candidato joven (si fuese electo, sería el Presidente más joven desde Manuel Blanco Encalada en 1826, que tenía 36), pero su experiencia política se reduce a sus años universitarios y a un único periodo parlamentario.

2. Su pasado lo condena. El ser cineasta (y no muy bueno) le daría poca estatura para la Primera Magistratura de la Nación. Además, lo ha llevado a apoyarse mediáticamente en base a personajes televisivos, incluso teniendo como mecenas al empresario Rodrigo Danús, dueño de la productora que hacía S.Q.P., programa demonizado por buena parte de la población (menos yo y algunos más).

3. Si gana, ¿con quién gobierna? Siendo un candidato independiente, no tiene un equipo político fuerte para sostener una campaña con posibilidad real de triunfo. Ya los presidentes de partidos de la Concertación han endurecido el discurso contra los disidentes, por lo que le quedan solamente los escindidos del oficialismo (Escobar y Valenzuela) y el incierto mundo de los independientes. Sumémosle también que, de tener lista parlamentaria propia, ésta no es lo suficientemente numerosa y es incapaz de ganar escaños como para darle, en la eventualidad, una mayoría en el Congreso.

4. ¿Cuáles son sus propuestas? Su discurso contiene propuestas muy en la línea de la centroizquierda europea, pero cuya factibilidad está puesta en duda, sobre todo por el sistema binominal que le ha impedido a la Concertación hacer reformas de la magnitud que él plantea. Además, faltan proyectos más elaborados, pero es algo común al resto de las candidaturas.

5. ¿Llegará a diciembre? Primero, requiere las 36.000 firmas (si no las tiene, le cobraré las horas de sueño perdidas por hacerme escribir sobre él). Además, necesita financiar una campaña. Si a eso le sumamos lo incierto que es el apoyo que suscita según las encuestas y una posible bajada a favor de la Concertación…

¿Qué creo yo al respecto? Por razones de hora y extensión de la nota, mi remedo de política-ficción quedará para la siguiente nota...

... pero quisiera terminar diciendo que, fuera de las distintas opiniones que puedan haber sobre la postulación de M. E-O, si se concreta su inscripción, se trataría de la candidatura independiente más importante que ha surgido en Chile desde el regreso a la democracia (y quizás desde mucho antes, dado que a Carlos Ibáñez del Campo en 1952 y a Jorge Alessandri en 1958 los apoyaban partidos). Las dudas que genera una candidatura de esta naturaleza son evidentes y razonables, pero que requieren respuesta oportuna y decidora. Mientras tanto, estoy esperando al hombre

Te lo dice,

R.F.S.K.
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