martes, 5 de mayo de 2009

Un candidato de segunda mano




Después de cuatro años de bendiciones y maldiciones a Sebastián Piñera, estamos presenciando el estreno en sociedad de la carta ganadora de la Concertación. La carta que debe asegurar la continuidad en el poder de la coalición política más exitosa de la historia democrática de Chile. La carta que debe barrer con la corrupción y promover la meritocracia en un sector que se ha visto afectada por obra y gracia del cuoteo mal hecho. La carta que debe recuperar los principios, cada día más perdidos en una tecnocracia calculadora. La carta que traiga aire fresco a una pieza acumulada de aire viciado…

Pero no me cuadra que esa carta ganadora (¿?) sea Eduardo Frei…

Primero, porque su pasado presidencial lo condena. Mientras el equipo de Aylwin fue una verdadera selección concertacionista, el de Lagos fue un gabinete detrás de las sombras ubicado en el recordado segundo piso y el de Bachelet ha sido una tecnocracia con algunas válvulas de escape político, el equipo de Frei fue el más personalista de todos: estaba integrado en su mayoría por amigos personales y colaboradores de su padre (Figueroa, Troncoso, Pérez Yoma, etc.), sumado a personas de partidos ajenos a la DC que tenían experiencia y peso político. Casualmente hoy, en tiempos de cambio necesario, gente como Belisario Velasco, Guillermo Pickering, Sergio Henríquez y otros ex-colaboradores son quienes forman su círculo de hierro en la campaña, por lo que aunque coloquen a Sebastián Bowen como coordinador de campaña, tengo mis aprehensiones personales.

Segundo, porque nuevamente su pasado presidencial lo condena. Si ayer fue él quien, por razones de Estado, desistió de juzgar a Augusto Pinochet hijo por los pinocheques y buscó el regreso de Augusto Pinochet padre (cuando, en mi opinión, era más factible un juicio en España por los pocos desaparecidos españoles en Chile que un juicio en Chile por los miles de nacionales muertos), ¿quién nos asegura que hoy él va a tener el temple para tomar decisiones políticas osadas sobre otros temas que dividen al país? Él ha sido el encargado de decir que va a discutir el tema del aborto, pero también busca acallar a quienes lo tildan de abortista y de traidor a los principios de su partido diciendo: yo estoy por la vida (otro más que cae en el jueguito… como si los que pensamos distinto fuéramos pro-muerte). Además, quedan pendientes de propuesta otros temas complejos como la legalización del matrimonio homosexual, la AFP estatal, la nacionalización del agua, el rol del Estado en educación, salud y minería, entre tantos que deben ser no sólo temas de campaña, sino tareas del próximo gobierno (debo reconocer, eso sí, que su apertura a la energía nuclear me parece bien).

Tercero, porque sabiendo que el imperativo en la Concertación es la renovación (también en la Alianza, dado que es el 50% del pacto), sus señales aún no son efectivas para reencantar a ese votante que ve que el proyecto original se durmió en los laureles o para encantar a las generaciones de las que depende la permanencia de la coalición:

- Ante la falta de conexión con la gente, se crean los Océanos Azules; pero veo que una iniciativa, que si funcionara sería la raja, es un placebo acalla-críticas porque las decisiones finales del programa de gobierno son del círculo de hierro y de los jefes de partidos, que son también el origen del problema.

- Ante la falta de ideas nuevas, Frei habla de una nueva Constitución para el bicentenario, de incluir la discusión sobre el aborto, de recuperar el sitial del Estado como regulador de los desperfectos del mercado, etc. ; pero tenemos otro placebo para el votante desilusionado. Un gobierno no sirve si busca debatir un tema (para eso están los filósofos, los politólogos y los opinólogos amateur como yo); sólo sirve cuando lo hace realidad, lo que es muy difícil existiendo una derecha medieval y concertacionistas contentos con el actual establishment.

- Ante la falta de recambio generacional, entra Bowen a la coordinación de campaña, sumado a las frases “yo no me meto en la pelea chica, yo miro al futuro y hablo con los jóvenes”; pero, aparte de tener a los enquistados de siempre, no veo una campaña juvenil, como la de Clinton en 1992 (que gracias a la campaña Choose or lose de MTV pudo tener gran ventaja frente a Bush padre en el segmento joven, con lo que pudo ganar), o de Obama el año pasado, que le puso la vara alta a todo candidato que quiera ganar el voto joven. Peor aún, no veo que se traten temas importantes para los menores de 25, como el empleo, equidad en educación, sexualidad responsable, etc.

La campaña electoral recién está por terminar de definir candidatos. Además a Frei no puede exigírsele la rigurosidad que a un Piñera que lleva candidateándose cuatro años. Sin embargo, creo que la Concertación se ha llenado de gente que palmotea espaldas (cosa de ver que llama díscolos a los que quieren hacer las cosas en forma distinta) y por culpa de ellos no se ve que la cosa mejore en el camino. ¿Gana Frei? Yo creo que sí, pero la gente se merece algo más que un candidato de segunda mano…

Te lo dice,

R.F.S.K.

P.D.: Próxima columna, dedicada al otro candidato.
Si te gustó, gracias por compartir. Si no te gustó, gracias por comentar.