miércoles, 4 de agosto de 2010

La familia no tiene quien la proteja

El tema del último tiempo es la familia. Por un lado, el senador metrosexual Fulvio Rossi y el senador cerosexual Guido Girardi presentaron un proyecto de ley para legalizar el matrimonio homosexual, a lo que se han opuesto casi todos los partidos en forma transversal: unos porque derechamente no les gusta (UDI, DC), otros porque es muy fuerte y prefieren una figura fantoche que deje a todos contentos llamada unión civil (liberales de RN, conservadores del PS). Por otro, la Vicepresidenta de la JUNJI, Ximena Ossandón, ha planteado una particular visión acerca de la familia para reestructurar dicha institución, haciendo presente que "el trabajo hecho al alero de la Virgen es más eficiente". En El Mercurio, han aparecido varias columnas que tratan de persuadir a sus lectores que es bueno tener hartos hijos y que son motivos individualistas (por no decir perversos) los que han llevado a nuestro país a bajar las tasas de natalidad...

Lamentablemente, como en todas las discusiones que no generan consenso (y en las que alguna vez lo hubo), se da una dinámica maniquea en la que personas como quien escribe no tienen cabida. Caricaturescamente hablando, unos son los que quieren tener más hijos que los que humanamente pueden tener, los que quieren casarse joven y vivir para siempre con su marido/mujer, los que quieren llegar virgen al matrimonio y los que consideran el divorcio, el matrimonio homosexual y el condón como demoníacos. Otros son los que ven a los hijos como un cacho o mientras menos, mejor, los que quieren casarse tarde (o no casarse) y ven como una posibilidad real la separación, los que creen que es bueno llegar con experiencia sexual al matrimonio (y lo cuentan como talla) y los que consideran fascistas y talibanes a quienes no les permiten vivir su vida sentimental con la mayor libertad posible, incluso aceptando el aborto.

Lo peor es que el tema relativo a la protección de la familia pareciera ser monopolio de la Alianza, pues a la Concertación le aterra usar un lenguaje protector como sus contradictores políticos y porque ha sido su bandera de lucha en el tema los derechos de la mujer y de los niños vistos como un problema de igualdad social y de oportunidades. Es parecido a lo que ocurre con los derechos laborales, pero al revés...

¿Es protección de la familia lo que hace la Alianza con su discurso pro-familia? Es proteger un colectivo, el más fundamental de la sociedad según la Constitución, conformado por un hombre, una mujer y los hijos que desean tener, correspondiéndole al Estado incentivar esta familia modelo mediante políticas públicas y absteniéndose del aspecto sexual, ya sea porque es tabú o porque pertenece al ámbito privado de las personas.

El punto es que el concepto tradicional de familia está superado. Y no está mal reconocerlo. La historia de la humanidad se trata de conceptos superados por los hechos: la esclavitud no pertenece a un orden natural, el poder civil no cae del cielo, la Tierra es redonda y gira alrededor del Sol, las personas son libres de expresarse por el hecho de serlo... y la familia es un concepto que tiene que ver con las relaciones que nacen a partir de una comunidad de amor, que puede ser o no matrimonio.

Así las cosas, hay familia entre una madre o padre y sus hijos, hay familia cuando el hermano mayor debe hacerse cargo de los menores, hay familia en un matrimonio que no puede tener hijos y hay familia en una pareja con hijos que no desea casarse. Y como la convivencia entre ellos fruto del afecto les ayuda a desarrollarse material y espiritualmente, el Estado debe proteger a todas esas familias...

¿Lo hace? Si bien se avanzó en la filiación y en reconocer el divorcio como una solución válida, creo que falta. Al persistir la imagen de una familia en la que la madre es la que se hace cargo afectivamente de los hijos y que el padre es un mero proveedor, la imagen del padre está muy perjudicada. La familia nacida de una relación de convivencia no tiene mayor trascendencia, a menos que tenga hijos. La discusión sobre el posnatal también tiene relación con este tema. Fuera de lo jurídico, existe poca educación formal para formar responsablemente una familia y que aún hay familia después de una separación o divorcio...

Eugenio Tironi, en un libro que no recuerdo, sostenía que la familia nunca había sido protegida en Chile porque la existencia del huacho, la alta mortalidad infantil y la hipocresía de la nulidad matrimonial fueron constantes durante buena parte de su historia. Un buen regalo para el Bicentenario, más que indultos odiosos, sería pagar la deuda con la familia, sin apellidos.

Te lo dice,

R.F.S.K.
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