viernes, 10 de septiembre de 2010

Oar: Un regalo de vida




Uno de los personajes más extraños del rock es Alexander “Skip" Spence. Inicialmente, el baterista de Jefferson Airplane (banda hippie presente en Woodstock, conocida por canciones como Somebody to Love y Volunteers); luego, toma la guitarra en Moby Grape (banda menos conocida que la anterior, pero que a juicio de la Rolling Stone, sacó el mejor disco del Verano del Amor del '67); para terminar sacando un único disco solista. Hasta ahora, nada raro... si no fuera porque su debut en solitario es producto de su esquizofrenia y porque su despedida prematura de la música fue causada por el exceso de tranquilizantes que lo inhabilitaron por el resto de su vida...

Oar es la lucha personal de Spence en su estado esquizofrénico, pero en su hora clave. Por momentos, muy lúcido; por momentos, angustiado; por momentos, delirante. Su voz es protagónica para entender el disco, pues cuando se escucha más fantasmal es cuando su yo-sano saca fuerzas de flaqueza e intenta sobreponerse a la confusión clínica, develando una sensibilidad creativa como la que no tenía en sus canciones previas, como en War in Peace; mientras que una voz menos forzada saca a luz al Skip enfermo e incoherente, de canciones sin sentido aparente ni oculto, como Margaret – Tiger Rug.

La lucha interior de Spence es real en el tiempo del disco, como si el estudio de grabación fuera un ring de box. Parte siendo cuerdo en Little Hands, una bella y simple alegoría de la paz vista en las manos de niños. La confusa muerte se aparece en Cripple Creek. El amor ausente es una estocada dura en Diana, pues comienza la demencia en Margaret – Tiger Rug. Skip se levanta con angustia por su cautiverio en el psiquiátrico con Weighted Down (The Prison Song) y vuelve a la metáfora con War in Peace, pero vuelve el dolor y la resignación con Broken Heart. Un mensaje de esperanza colectivo y hippie aflora con All Come To Meet Her, incluso siendo capaz de dar un salto místico con Books of Moses. Sin embargo, Skip sufre una suerte de mareo, quedando inmerso en una locura lírica con Dixie Peach Promenade y Lawrence of Euphoria (ésta me recuerda a otro famoso esquizofrénico: Syd Barrett)...

Grey / Afro, la última canción, representa una suerte de pelea final entre los dos Skips. El cuerdo toma el bajo (casualmente el único instrumento que él no tocó en sus bandas), el loco toma la batería (porque no sigue ningún ritmo regular). Esta pelea de más de 9 minutos, que se prolonga en los bonus tracks, parte con el Skip sano dirigiéndose, tal vez, a su otro yo, asumiendo su existencia; pero llegando a la mitad de la canción lanza la toalla, haciéndose cargo de lo irremediable:
"Believe me if I do what I did
I will have euphoria
To be sure
I don't give a damn
Live in a place
Do anything"
Luego se produce una transición en la que la voz de Spence es protagónica en desmedro de los instrumentos, apareciendo el Skip que había estado internado en el psiquiátrico, perdiendo todo sentido de coherencia y tomando el control de la situación. Paulatinamente, ambos instrumentos van ralentizándose hasta morir, quedando irreversiblemente derrotado el músico...

¿Qué se puede sentir después de haber escuchado un disco así? ¿Alienación hermosa? ¿Desolación en seco? ¿Delirio honesto? ¿Esperanza posible? Para mí, es un regalo de vida, de una vida atormentada o tormentosa como pocos artistas podrían atreverse a hacerlo, de una vida que se lucha hasta el último aliento de sanidad, de una vida que sólo entrega preguntas para el que esté dispuesto a buscarlas en esas manos pequeñas, en esa guerra en paz y en ese corazón roto...

Te lo dice,

R.F.S.K.

P.D.: Si les tinca, bájenlo en http://www.mediafire.com/?fhowtlzwony


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