miércoles, 20 de julio de 2011

#Hagamoscreíblelapolítica

Hace algunos días que me he venido fijando en una consigna en formato twittero para recuperar el sitial de la política en la vida de las personas: #Creoenlapolítica. Como no creo en la buena voluntad "pura" en política, de esa misma buena voluntad con la que uno hace favores sin esperar nada a cambio, supuse que podía haber una organización detrás, por lo que entré a desconfiar de ella. Algunas personas me han dicho que, por el perfil de la gente que usa la consigna, se trataría de una campaña motivada por gente de la DC... y como prefiero a los de Marvel, no les seguí la corriente.

Decir #Creoenlapolítica es lo mismo que si dijeramos #Creoenlaeconomía, #Creoenlaeducación o #Creoeneldeporte: son espacios que están siempre presentes, de los somos parte sin querer (cuando compro, creo en la economía; cuando leo, creo en la educación; cuando camino más rápido que de costumbre, creo en el deporte) y que son valóricamente neutros (no somos mejores ni peores personas si actuamos o dejamos de actuar conscientemente en ellos). Incluso la política es aún más omnicomprensiva: si yo decido no actuar en ningún espacio de la vida humana y me retiro a una isla a vivir solo es claramente un acto político. Por eso, invitar a la gente a creer en la política es equivalente a decir "crean en lo que están haciendo".

Por ahí no va la cosa...

Si queremos que la gente viva la política, la cosa va por decir #Creoenlaparticipaciónciudadana (una forma básica de política en sociedad), #Creoenlospartidospolíticos (otra, de las más clásicas y que #creoqueporahívaelmensajedeellos), #Creoenunanuevaconstitución (mi propia creencia) o #Creoensacarmelacrestaparahacerquelascosascambien (la mejor creencia, porque antes que creer en un espacio hay que creer en uno mismo). Cada una de estas 4 creencias son verdaderas invitaciones a que la gente se despegue de su cómodo asiento, vea su entorno, haga un diagnóstico y actúe en base a las cosas que están mal en términos de justicia social. Llamar a creer en la política en sí no es sinónimo de cambio, si eso es lo que realmente buscamos.

Además, antes que invitar a creer en la política, quienes sentimos que actuamos conscientemente en política debemos HACER CREÍBLE LA POLÍTICA. Hoy día las instituciones políticas están desprestigiadas por culpa del clientelismo, del compadrazgo, de la desconexión entre representantes y ciudadanía y de la escasa posibilidad de participación real de las personas en las decisiones del país. Si invitamos a creer en la política, estamos invitando a creer en los políticos y en las instituciones que hoy tenemos y que irónicamente han perdido credibilidad, por lo que #creoenlapolítica parece mas bien un llamado de las barras bravas políticas y no una iniciativa transformadora.

¿Cómo hacer creíble la política? Más trabajo y menos chaqueteo. Más coraje y menos miedo. Más meritocracia y menos pituto. Más viejos-jóvenes y menos jóvenes-viejos. Más puerta a puerta y menos encuentros de ex-alumnos. Más motivados y menos iluminados. Más democracia y menos dedocracia. Más humildad y menos soberbia. Más de lo que falta y menos de lo mismo...

Te lo dice,

R.F.S.K.



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