jueves, 9 de mayo de 2013

De los mejores... ¿para qué?

(Por honestidad intelectual, hago presente que soy un ex-alumno que aún no sabe bien por qué eligió la UC en lugar de la Universidad de Chile).


Ayer salió un nuevo ranking internacional de universidades. Según la QS World University Rankings, la Pontificia Universidad Católica de Chile es la mejor universidad del país y la segunda en América Latina. Además, en la carrera de Derecho, la UC es la universidad mejor rankeada de habla hispana, lo que seguro es suficiente razón de orgullo para muchos de los que estudiamos o siguen estudiando en ella.

En el día de hoy, en El Mercurio, Cristián Warnken escribió sobre la realidad tras la carta de adecuación que las Isapres envían a sus afiliados para explicar el alza de sus planes. Lo que más me llamó la atención de su carta fue lo siguiente:

[Esta carta de adecuación] la habrá redactado algún ingeniero comercial con un abogado, ambos probablemente con algún postgrado en Oxford y Harvard, de esos que no tienen "calle" y están desvinculados completamente de la realidad de los ciudadanos de a pie. Bienintencionados jóvenes "buenitos", que probablemente colaborarán en obras de acción social y aparecerán en las páginas sociales de los diarios con la sonrisa típica que marca para siempre la cara de los buenos alumnos. 
Claro, hay otros que, sabiendo que lo que hacen es éticamente reprochable, ya vendieron su alma al diablo, se instalaron en el cinismo y por lo menos no andan de "buenitos" por la vida. Porque los peores son aquellos que alardean de que hay que trabajar por los "pobres" y al mismo tiempo vulneran sistemáticamente desde sus bufetes los derechos de los ciudadanos de la clase media de este país. [...] 


Sin ánimo de caer en generalizaciones y reconociendo que hay notables excepciones a la regla, Warnken alude a egresados de la Facultad de Derecho de la UC. Nuestra facultad, en general, tiende a formar abogados cuyo perfil de egresado calza con las necesidades de estudios y empresas que realizan acciones que contribuyen, directa o indirectamente, a abusos económicos. Eso no es secreto para nadie.

De aquí que mi pregunta es la siguiente: ¿De qué sirve que la Facultad de Derecho de la UC (me carga esa chapa comercial de Derecho UCsea la mejor en Iberoamérica? 

Sin duda, a la institución misma le sirve tanto para captar a los mejores egresados de enseñanza media de Chile (entendiendo que el concepto de "mejor" lo determina una cuestionable PSU), como para obtener fondos que le permitan financiarse mejor en términos de infraestructura y de investigación. Lo primero tiende a darle, en teoría, una mejor masa crítica (digo en teoría porque la PSU no asegura aquéllo). Lo segundo permite mejorar el servicio que le presta a sus alumnos y el conocimiento que genera al mundo. No sé cómo está la investigación en la facultad, pero si ingresara más dinero por estos rankings, ojalá sirviera para más profesores de planta que se dedicaran a esta área. 

Quienes egresamos de la facultad, o quienes siguen estudiando, también nos vemos favorecidos. Nuestra carta de presentación para un trabajo o para cursar un posgrado mejora ostensiblemente cuando dice que somos de la UC. Además, de existir una relación de "a mejor ranking, mejor es la enseñanza", nuestra capacidad de resolver problemas jurídicos es mejor que si hubiésemos salido de otra facultad. 

Lo que me hace dudar de éste y otros rankings, y que me impide mostrar orgullo, es cuán favorecida se ve la sociedad con un buen lugar de nuestra facultad. No quiero caer en un discurso en el cual se le exige ser abogado de los pobres a todos y cada uno de los que salimos de la UC, porque es absurdo; pero todos quienes salimos de ella deberíamos ejercer nuestra profesión, sea en el ámbito público o privado, con una ética muy sólida tendiente a la protección de los derechos y libertades de las personas. Sin embargo, la imagen del abogado UC, con razones justificadas, se ve asociada a la libertad de emprendimiento sin límites, a esquemas para pagar la menor cantidad de impuestos, a poner el capital por sobre las personas (salvo cuando se trata del no nacido) y al éxito basado en el tener, más que en el hacer.

El desafío que tenemos todos quienes pertenecemos, en mayor o menor medida, a la comunidad formada en torno a la Facultad de Derecho de la UC, es plasmar en la realidad social la calidad que se nos atribuye. Ser un mejor abogado no significa ganar más dinero o tener un mejor acervo intelectual, sino poder ser positivamente determinante en la comunidad. Si los dilemas actuales dicen relación con compatibilizar el mercado con la protección social, ahí es donde debemos estar nosotros. Si el debate político tiende hacia un nuevo sistema, nosotros debemos ayudar a que éste ponga a la persona en sociedad como centro. Si hay quienes alegan la falta de orden en nuestro país, una mejor comprensión de los conflictos y de cómo éstos se pueden institucionalizar puede servir de ayuda, tarea en la que los abogados podemos contribuir. 

"Sé el cambio que deseas ver en el mundo", dijo el Mahatma Gandhi. Es en esta frase donde veo de mejor manera la excelencia académica que debe caracterizar al egresado de la UC, en especial el de Derecho, cuyo trabajo versa esencialmente sobre los problemas de las personas.

Te lo dice,

R.F.S.K.




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