miércoles, 26 de junio de 2013

Asilo para el opresor

Leía sobre el caso de Edward Snowden, el consultor tecnológico de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos que filtró el programa de vigilancia de su gobierno. Al igual que Julian Assange, el creador de Wikileaks, está huyendo del llamado mundo libre por dar a conocer información secreta que causa sensibilidad y desconfianza a otros gobiernos y a los ciudadanos del mundo. Al igual que en el caso de Assange, son las pobres repúblicas latinoamericanas las que le ofrecen asilo por considerar que son perseguidos políticos cuya vida corre peligro, de ser entregados a las autoridades estadounidenses, por haber cometido actos catalogados de traición.

Ecuador se puso, Venezuela se puso, ¿y Chile? ¿No que somos el asilo contra la opresión? ¿No que aquí se goza más libertad que en esos países? ¿Por qué no ayudarlo en pos de la mejor información sobre los poderes mundiales?

Veamos...

Durante el siglo XIX, podríamos decir que éramos un asilo contra la opresión. Nuestro país acogió a diversos intelectuales argentinos, como Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Juan Bautista Alberdi, entre otros, que eran perseguidos por la dictadura de Juan Manuel de Rosas, ofreciéndoles posiciones educacionales para que pudiesen aportar a la naciente república. La inmigración alemana al sur de Chile también tuvo un aspecto de refugio político, pues quienes llegaron eran gente afectada por los conflictos bélicos de unificación. A fines de dicho siglo, Chile recibió la llegada de árabes cristianos que eran perseguidos por su religión en el Imperio Otomano, colonia que sigue viva e influyente hasta nuestros días.

Si bien Chile recibió a muchos refugiados por las guerras acaecidas en Europa (los croatas que huían de la Primera Guerra Mundial, los griegos expulsados de Turquía en los años 20', los republicanos españoles venidos en el Winnipeg, etc.), algo pasó en el siglo XX que perdimos la tradición de refugio político:

En 1958, Walter Rauff, jefe del departamento técnico de las SS y creador de las cámaras móviles de gas que contribuyeron a la muerte de al menos cientos de miles de personas en el Holocausto, ingresó a Chile después de años de escapar de la justicia alemana por crímenes de guerra. Alemania solicitó su extradición a Chile, por lo que se le detuvo, pero la Corte Suprema de Chile rechazó la solicitud porque su delito se encontraba prescrito. Por años, tanto Alemania como los cazadores de nazis solicitaron judicial y políticamente la extradición o expulsión de Rauff, ante gobiernos de distintos colores políticos, pero todo fue en vano. En dictadura, no sólo se le negó la extradición, sino que además se le pidió colaborar con la DINA. Finalmente Rauff murió en Chile en 1984, en libertad y con honores rendidos por los nazis chilenos.

Tras la reunificación alemana, Erich Honecker, quien fuera Jefe de Estado de la República Democrática Alemana entre 1976 y 1989, buscó eludir su responsabilidad por crímenes cometidos en su administración, particularmente la muerte de 192 personas que intentaron cruzar el muro de Berlín, en la Unión Soviética. Cuando ésta se disolvió, se refugió en la embajada de... (sí) Chile, donde fue recibido por el entonces embajador, Clodomiro Almeyda, en señal de agradecimiento por los exiliados chilenos que la RDA acogió. Luego de un conflicto diplomático, fue deportado a Alemania y juzgado por dichos crímenes, pero por razones de salud (¿les suena conocido?) fue liberado. En 1993, Honecker cobra nuevamente la palabra a nuestra patria, la que lo recibe hasta su muerte al año siguiente.

El caso más vergonzoso de asilo al opresor es, sin duda, el de Paul Schäfer. Las atrocidades que el tío permanente cometió durante su estadía en Chile son más que conocidas. Lo que a mí me sorprende es cómo Chile, un país celoso de la ley y la justicia con los suyos, permitió el ingreso de un sujeto que en Alemania estaba debidamente acusado de abuso sexual a menores en el seno de una supuesta organización caritativa y, pudiendo perseguirlo incluso en democracia, con instituciones que dicen funcionar, no se hizo sino hasta mucho tiempo después. Incluso, senadores y diputados de la UDI y RN armaron una red de protección respecto de la cual, hasta el día de hoy, no responden.

Es verdad que hoy llegan muchos ciudadanos peruanos (aparte de Fujimori cuando buscó blindarse jurídicamente), colombianos e incluso españoles buscando oportunidades que hoy no tienen en sus países. Sí, hay que decirlo. Sin embargo, Chile no es el asilo contra la opresión: no es la patria que se muestra abierta al perseguido arbitrariamente ni tampoco la interesada en desarrollar políticas para acoger al que corre peligro por pensar distinto. Por el contrario, los ejemplos muestran que el opresor puede llegar a morir a Chile y ser protegido por el sector político de su preferencia.

Otra muestra que el concepto de libertad en Chile se basa en la propiedad más que en la personalidad.

Te lo dice,

R.F.S.K.



martes, 25 de junio de 2013

Tomas v/s Primarias

En la semana de primarias presidenciales y parlamentarias, han surgido voces de distintos sectores que invitan a los estudiantes organizados a deponer las tomas de sus colegios para permitir que sus recintos sean locales de votación, so pena de aplicar la ley. Fue tema en el debate más reciente de la Nueva Mayoría, estando todos los candidatos de acuerdo en que la toma no corresponde, pero difiriendo en la forma de ponerle fin.

Y estamos todos de acuerdo en que aplicar la ley es equivalente a la consigna de plata o plomo de un narcotraficante legendario.

Los estudiantes organizados están ejerciendo presión en democracia. No hay ninguna ley que les asegure un derecho a toma, pero socialmente aceptamos que ejerzan esa presión con un cierto grado de ilegalidad tolerable. El daño que provocan es menor en comparación con el beneficio que pueden obtener con la generalización de su medida y, por esto, muchos apoyamos que sean perseverantes en su lucha por mayor justicia en el sistema educativo. ¿Ideologizados? Obviamente (si esto no es na' la feria). ¿Manipulados? Siempre unos pocos. Pero nada de inútiles subversivos, pues están haciendo el trabajo que los adultos no estamos haciendo bien.

El problema, para quienes estuvieron en el pasado en la vereda de las tomas y hoy están en la de las primarias, es que el domingo hay que hacer las primarias. Seguir las tomas durante estos días es un atentado a la democracia y una exposición absurda e innecesaria a la violencia que suelen ejercer Carabineros y, en este caso, las Fuerzas Armadas. Como no hay un derecho a toma y sí lo hay al sufragio, que los compañeros estudiantes sigan en toma después de las primarias y, ojalá, entiendan que es importante participar en ellas.

No estoy de acuerdo.

Primero, porque el acto que están efectuando los estudiantes organizados es una manifestación de la democracia. En democracia, yo voto y me expreso, pero si mi voto se va a la basura y mi mensaje es tildado de infantil, tengo que hacer lo posible en organizarme con quienes piensan como yo y tomar medidas de presión que afecten lo menos posible a los demás. Muchos creen que las tomas son iniciativas de un par de pinganillas que se mandan solos, pero tras una medida de presión hay un soporte popular, en este caso, de los mismos estudiantes. Mientras no ejerzan violencia y le permitan a los disidentes el ejercicio de sus derechos, la toma me parece una medida extrema pero democrática. Sobre la limitación a nuestro derecho a sufragio, existen más recintos para poder sufragar, pero nos gusta que sea en esos colegios: ahí el problema es nuestro, no de ellos.

Segundo, porque la premisa es incorrecta. Se le hace ver a los estudiantes que esta primaria les ayuda en sus pretensiones. ¿Pero cómo les va a servir una primaria de 2 bloques políticos que les cerraron la puerta en la cara? ¡Con mayor razón no les deben dejar hacer elecciones en su colegio! ¡Consíganse un colegio subvencionado o particular, mejor! Que quede bien claro: en estas elecciones primarias se decidirán 2 candidatos presidenciales, pero estamos muy lejos de elegir el país que queremos. Eso, si es que pudiese decidirse en una elección, se decide en noviembre.

Tercero, ¿por qué justo hay que detener la medida de presión que ellos han apoyado cuando a ellos les conviene? Porque ellos consideran que la toma es una medida para llamar la atención de las autoridades (y apoyan que lo hayan hecho). Porque, incluso, están de acuerdo (o no les molesta) que se reanuden las tomas de colegios con posterioridad al proceso electoral del domingo.

En mi opinión, la pugna entre el gobierno y la Nueva Mayoría con los estudiantes es un botón de muestra de la fronda aristocrática que sigue imponiéndose en la mayoría de los conflictos. Hay mucho de sentimiento de élite cuando los viejos estudiantes que marchaban por la calle principal les dicen a los actuales estudiantes "tómense los colegios cuando quieran, pero no cuando nuestra decisión está en juego", que se parece a un "hagan lo que quieran, pero no en mi casa". A algunos, incluso, no les tiembla el mentón cuando dicen que "si no deponen la toma, que se aplique la ley", sabiendo que esa ley no es sinónimo de justicia, sino de represión y de permanencia de un sistema de relaciones sociales que se rige por el dinero y la cuna.

La historia nos ha mostrado que cuando el liderazgo de élite de movimientos sociales prefiere aliarse con viejas fuerzas más que con las nuevas, suele haber resultados nefastos. Por esto, me parece preocupante este llamado.

El gallo nunca debe olvidarse que fue pollo.

Te lo dice,

R.F.S.K.



lunes, 24 de junio de 2013

Debate de la Nueva Mayoría, visto por un desconcertado

(Por honestidad intelectual, tengo pensado votar por Marco Enríquez-Ominami en las elecciones presidenciales y no descarto ir a votar estratégicamente por algún candidato de la Nueva Mayoría el domingo).


1. Michelle Bachelet

De los 4 candidatos de la Nueva Mayoría, la Ex-Presidenta Bachelet es la única que (aún) habla como Jefe de Estado: ella está por sobre el bien y el mal, por sobre las izquierdas y derechas ("yo estoy con los ciudadanos"), por sobre las pugnas generacionales y por sobre las peleas de partidos. Es lo suficientemente inteligente como para comprometerse con las cosas en las que un concertacionista-no-conservador se comprometería (educación gratuita, aumento de impuestos a los más ricos, derechos sexuales, etc.). Es lo suficientemente talentosa para saber que a ella le conviene mantener la conversación con la gente más que con sus contendores (aunque los otros 3 candidatos la trataron con guante blanco, no sé si porque es mujer o porque sabe hacerse la víctima ante la crítica). Esto explica en buena parte su favoritismo y su seguro triunfo el domingo.

Son tantas sus vaguedades y su incurrencia en lugares comunes ("yo estoy con la vida", dijo en el debate pasado, o "yo estoy por un mayor crecimiento"... como todos) que las diferencias de un votante de centro o de izquierda con ella son pocas. Al final, Bachelet es la única candidata que va a estar siempre de acuerdo con lo que uno diga, por lo que es difícil analizarla.

Aún así, me llamaron la atención sus razones para participar en estas elecciones: la falta de recambio en los liderazgos de la Concertación y su sentido de responsabilidad política ante los llamados de la ciudadanía. A los candidatos, ¿hay que buscarlos o deben partir de una idea y convencer a la gente? ¿Hay alguien que pueda apelar a su grandeza y a la inutilidad de los demás para justificar su participación en una elección? ¿Por qué si ella tiene la estatura y experiencia no contribuyó a formar liderazgos dentro de su partido o mediante su fundación? ¿No ven ustedes un poco de mesianismo digno del peronismo argentino en esto?

Mientras más se informa la gente, menos votos tiene Bachelet.


2. José Antonio Gómez

El Senador Gómez tiene la virtud y el defecto del candidato minoritario: como sabe que la derrota es inminente, se da la libertad de plantear verdaderas reformas en un elaborado programa y esforzándose en dejar claro que se puede realizar todo lo que políticos y periodistas le acusan de ofertones. Por más que él diga que saldrá primero (y me gustaría que fuese así), la verdad va a ser diferente y las cosas se van a medir respecto de él desde el segundo lugar hacia abajo.

Valoro mucho el esfuerzo constante de derribar los mitos sobre muchas propuestas que son tildadas de regresivas y de populistas, como el del sistema de reparto en materia de pensiones (enrostrado a Velasco) o el de la asamblea constituyente (enrostrado a Velasco, parte II). Pareciera ser que él tiene mucho más en común con candidaturas ajenas a esta primaria (Enríquez-Ominami, Claude, etc.), pero como el Partido Radical es un partido cuya supervivencia depende de pertenecer a la Concertación, él debe permanecer en ella y plantear sus puntos de vista desde la minoría ideológica en la que se encuentra.

Lo que me da seguridad de lo expuesto por Gómez es la fidelidad al programa: él apoyará al que gane la primaria siempre y cuando su programa se encuentre recogido. Veremos en 2 semanas si Gómez, a diferencia de 2009, honra los principios más que la pequeña cuota de poder de su partido.

A todo esto, dicen que los votos de Gómez están en los ajedrecistas de la Plaza de Armas...


3. Claudio Orrego

Si ustedes me preguntan, yo no entiendo bien por qué va un candidato demócratacristiano a esta elección, más allá de un argumento tipo "la DC es un partido grande que debe llevar siempre candidato". La DC perdió hace tiempo la condición del partido más votado de Chile (y se ve lejana la posibilidad de recuperarla), tampoco es el partido bisagra para los consensos (salvo en la moral sexual, está bastante más cercana a la izquierda que a la derecha), todos saben que para gobernar se requiere el apoyo del centro político (el de verdad, no el shentro shoshial del jesuita de la UDI) y la DC no tiene a un líder que pueda arrear al zoológico de la Nueva Mayoría.

Así las cosas, así mismo fue la participación de Orrego hoy: las diferencias ideológicas y programáticas (nuevamente, salvo en la moral sexual) son lejanas, es el único capaz de trabajar con los otros 3 candidatos y fue el que más rescató la unidad de los partidos de oposición. Si a esto le sumamos que por edad es el que tiene más futuro, Orrego habla no para noviembre de 2013, sino de 2017, cuando él sea el más experimentado en estas lides.

Mención aparte requiere el debate que tuvo con Velasco sobre el rol de los partidos y los independientes en la política. Por más que los partidos actuales gocen de impopularidad, la gente tiende a votar por los partidos porque le dan transparencia y responsabilidad a los políticos. Orrego prefiere comprometerse y dar la pelea dentro del sistema, por más compleja que sea. No votaría por él, pero a todos nos conviene una buena institucionalidad política y su esfuerzo se aprecia.

Agréguenle que él sí cree en D's...


4. Andrés Velasco

Si la candidatura de Orrego es la que menos entiendo, la de Velasco es la más justificada de todas. Hoy, el ala neoliberal de la Concertación está cada día más desamparada ante las críticas del sistema y requiere alguien que argumente y proyecte dichas ideas. Se requiere una opción real que cuide el consenso económico que ha existido en las últimas décadas, pero sin caer en aquellos aspectos que coartan la libertad de conciencia de las personas como lo suele hacer la derecha. Por esto, Velasco es coherente cuando apunta a una buena administración de la economía social de mercado, pero además plantea ideas como el matrimonio igualitario.

Velasco es el candidato de la gente que le gusta lo que hay, pero que cree que puede ser mejor. En ese sentido, el slogan de "el más centrado de todos" le pertenece a él más que a Orrego. Por lo mismo, es quien tiene más posibilidades de salir segundo en estas primarias y, en dicho caso, quien puede negociar mejor con Bachelet su futuro programa, más aún si Longueira gana en las primarias de la Alianza y logra atraer un apoyo de sectores liberales de RN.

Fuera de lo anterior, merece 2 reparos. En primer lugar, ¿por qué no haber establecido una suerte de partido social-liberal o liberal-democrático? Creo que le habría servido mejor a su candidatura, porque hoy parece ser un llanero solitario que ideológicamente está sobre el bien y el mal. Si a su falta de compromiso ideológico le sumamos el ocupar su carácter de prestigioso profesor universitario para decir lo que se puede hacer y lo que no, hay un sesgo tecnocrático que parece no ser lo que hoy se requiere para la confianza política.

Después del presidente que tenemos, no quiero más ex-alumnos de Harvard.


Te lo dice,

R.F.S.K.



viernes, 21 de junio de 2013

Tema Nº 2: Solidaridad en serio

Si tuviéramos un menor culto al orden y a las fuerzas armadas, seguramente nuestro lema patrio sería País solidario. La Teletón, el Hogar de Cristo, el Techo, la ayuda a toda clase de damnificados por desastres naturales, los bomberos y otras tantas causas justas subsisten gracias a nuestra buena y desinteresada voluntad; voluntad que pareciera ser característica de quienes vivimos en esta larga y angosta faja de tierra al oeste de los Andes.

Pero si sacamos las cámaras de televisión, los afiches, las poleras y las marcas, somos un pueblo de personas que se rascan con sus propias uñas y que miran hacia adelante ignorando lo que pasa al lado. Esto va desde no saludar a las personas en un ascensor hasta negarse a aportar los excedentes de las isapres para la salud de los que no pueden pagarla.

(Sí, sí... hay muchos que son un ejemplo en dejar de pensar solamente en sí mismos y en sus seres queridos para ayudar al desconocido y al desamparado, pero precisamente uno de los problemas está en creer que ésa es la regla general y nos quedamos tranquilos)

Ser individualista, en sí, no es algo malo. Es una opción de vida tan legítima como vivir en una comunidad intencional. Como opción, tiene aspectos valorables: creer que muchas de las cosas en la vida dependen de uno, esforzarse lo más posible para lograr la meta de vida que uno se propone, respetarse a uno mismo y obtener un reconocimiento social no por lo que uno es sino por lo que uno hace y cuidar más las cosas que se obtienen por ser producto del trabajo propio y bien ejecutado.

El problema surge cuando creemos que la idea de éxito individual es aplicable a todas y cada una de las personas y, además, fundamos la institucionalidad de acuerdo a dicha idea.

En un mundo ideal, en el cual todos tuviesen acceso a una educación de una calidad más o menos similar, en el que valoramos similares esfuerzos de igual forma, en el que nos importa más el talento de uno más que su origen o roce social y en el que hay un respeto de lo ajeno como si fuera propio, el establecer instituciones fundadas en la libertad de elegir, en la capitalización individual y en la suma protección de lo propio sobre lo común funcionaría de manera adecuada. Sin embargo, en Chile tenemos un sistema educacional donde la calidad depende del dinero, no valoramos al producto del trabajo de manera objetiva, nos preocupamos más de la cuna de la persona que de su esfuerzo y lo ajeno nos importa poco o nada. Por esto es que no todos pueden elegir en las mismas condiciones, no todos pueden ahorrar para sus necesidades básicas en forma digna y muchos requieren de fondos comunes para poder obtener lo que por sí solos no pueden estructuralmente obtener. Terminamos creando un apartheid social.

La solidaridad nos permite establecer un plano común de interdependencia entre todas las personas de acuerdo a una idea de justicia distributiva. Se diferencia de la caridad porque ésta se basa en relaciones desiguales y no implica un cambio del status quo. Por eso, quienes dicen que nadie puede obligarle a uno a ser solidario están equivocados: la naturaleza nos pone en situaciones diferentes, pero la ley nos reconoce iguales y la ley obliga a que los desiguales por naturaleza estén en una relación de justicia, de horizontalidad.

En estas elecciones, es muy importante insertar el tema de la solidaridad. Algunas ideas que se pueden trabajar son:

  • Consagrar sistemas de financiamiento tripartito (trabajador, empleador, Estado) en salud, previsión y seguridad social.
  • Legislar sobre un procedimiento de negociación colectiva en que la relación empleador-sindicato esté mejor nivelada, dándole a los trabajadores una mayor participación en el éxito de la empresa.
  • Establecer un sistema educativo en el cual personas de distintas clases sociales puedan confluir para generar una mejor convivencia.
  • Crear mecanismos de financiamiento deportivo en que los deportes con más fondos (particularmente el fútbol) puedan ayudar a otros deportes con potencial.
  • Fijar un porcentaje del royalty minero a favor, ya sea de las regiones más pobres de Chile o de las mismas regiones donde se ubican las faenas mineras.

Para poder acabar con las desigualdades, es importante ser solidario en serio, lo que requiere de la voluntad que muchos decimos tener en distintas actividades de la vida, pero también exige renunciar a ciertos privilegios que nos ponen en mejor pie que a otros. Esto último es lo que hoy nos falta.

Te lo dice,

R.F.S.K.



lunes, 17 de junio de 2013

Tema Nº 1: Chile a 25 años

Conversando con varios amigos sobre las cosas que nos interesan y no se hablan, se me ocurrió plantear en este humilde y reducido espacio algunos temas que deberían ser tratados en estas elecciones presidenciales. Es verdad que hoy los programas y las propuestas de poco sirven y que las decisiones se basan más en la imagen de los candidatos o en ideas preconcebidas, pero no por ello podemos dejar de hacerles presente a los políticos, ya sea si trabajamos con ellos o si derechamente los puteamos, que hay temas pendientes en los cuales trabajar o ideas nuevas que sería bueno incorporarlas en un debate ciudadano.

El Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez de Santiago es una de nuestras principales puertas de entrada a Chile. En los últimos 20 años ha estado en constante remodelación. De estar en la parte que actualmente se destina a carga, hoy cuenta con un edificio acorde a los estándares internacionales. Sin embargo, el edificio fue pensado para 10 millones de personas anuales, cuando hoy transitan 14. Error humano. como todos los que pueden existir en proyecciones. El problema se suscita cuando la ampliación proyectada para el próximo año será para recibir 16 millones de personas, cifra que se verá sobrepasada en menos de 5 años. El actual gobierno contempla un plan de ampliación en distintas fases, para poder recibir a 30 millones de pasajeros en 2030 y 50 millones en 2045.

Este ejemplo ilustra cómo pensamos hacia el futuro:

  • Antiguamente, solía pensarse las obras para más de una generación, no libres de críticas por el excesivo gasto que implicaban o por existir otras necesidades urgentes que satisfacer (el Estadio Nacional de Santiago fue calificado de despropósito en 1938, y básicamente sigue siendo el mismo de entonces).
  • Con la llegada de la democracia, ya fuese porque había que ordenar las prioridades o cuidar la billetera, las soluciones eran para las necesidades del momento, planificando para menos de un gobierno y evitando cualquier tipo de proyecto cuya rentabilidad apareciera muy adelante en el futuro (el ejemplo clásico es el Puente sobre el Canal de Chacao).
  • Hoy, porque los gobiernos buscan celosamente que organizaciones internacionales nos declaren como país desarrollado acorde a sus estándares, tenemos metas importantes a futuro, pero estamos descuidando las inmediatas.

Pensemos en lo planteado por Michelle Bachelet y José Antonio Gómez en la exposición que hicieron el lunes pasado. La candidata PS/PPD/PC/MAS/IC propuso que buscará que el 30% de la energía eléctrica provenga de fuentes renovables no convencionales para el 2030. El candidato radical hizo similar propuesta, pero reduciendo la proporción y los años (20% para el 2020). Ambas propuestas parecen positivas, si consideramos que el porcentaje actual de las ERNC es de 3,4%. ¿Pero qué ocurre frente a los escenarios actuales de la energía, si creemos que el escenario actual es de escasez en el corto plazo? Los candidatos prefieren callar ante la visión ideologizada de la población sobre el tema y nos quedamos sin pronta solución.

No soy ingeniero para prever los tiempos, ni economista para estudiar los recursos, pero como ciudadano a pie creo que en los distintos temas debemos lograr un equilibrio entre presente y futuro, es decir, que las soluciones para problemas actuales sigan operativas para la realidad de 25 años más.

En infraestructura social, es difícil que se construyan elefantes blancos. Siempre que se construye un consultorio o un hospital, la necesidad de salud es tal que en poco tiempo la concurrencia a dichos recintos es bastante, más aún en tiempos de envejecimiento de nuestra población. Construir un colegio amplio y bien dotado, si va de la mano con un buen proyecto educativo, siempre es bienvenido. Quiero arriesgarme en decir que lo mismo puede aplicarse si se construyen bibliotecas públicas acogedoras y parques en la misma medida que crece la población.

El pensar a 25 años puede servir para evitar desastres urbanos. Santiago ya nos es caótico y el caos está siendo parte de otras ciudades del país (puedo dar fe de eso en La Serena). Si no se logra llegar a un acuerdo que impida la ampliación del plan regulador de las grandes ciudades (mi humilde opinión), exijamos que las calles sean más anchas desde ya, que hayan espacios para la movilización pública, adelantarnos a 10 años en la necesidad de un tren urbano o establecer más de un polo de desarrollo comercial para que no todo se concentre en un sector o en un eje vial. Son ideas que deben desarrollarse antes de establecer que definitivamente no se puede.

Quizá lo más importante sea el cambiar nuestra inalterable realidad de país monoexportador. Desde que se nacionalizó el cobre que se viene diciendo que los recursos que se obtengan por su exportación se dirigirán a otros ámbitos, particularmente la educación. Hoy somos menos monoexportadores que ayer, pero se requiere romper esa dependencia de modo de tener una mayor seguridad económica, de potenciar el desarrollo de otras zonas del país y de permitirle mejores ingresos a personas dedicadas a actividades distintas de la minería. Se ha hablado de darle un valor agregado a la producción minera, en lugar de exportar minerales en bruto. El gobierno anterior planteó el slogan de "Chile, potencia agroalimentaria". El área tecnológica es un vasto páramo que aún queda por explorar. En fin, se trata de una transformación hacia el futuro cuyos réditos podemos verlos más temprano que tarde.

A propósito del Día del Padre, mi papá, cuando fue Director del Hospital de Coquimbo, debió ver el proyecto de construcción de la nueva torre de hospitalización. Cuando le consultaron sobre lo que debía tener dicha torre, él señaló que no sería mala idea contemplar un estacionamiento para platillos voladores, porque quería que el hospital estuviera apto para recibirlos, fuese en 25, 50 o 100 años; y mientras no pudiesen llegar los platillos, que sirviera de helipuerto para rescate marítimo. Esta mentalidad es la que necesitamos en un próximo gobierno.

Te lo dice,

R.F.S.K.



jueves, 13 de junio de 2013

No tengáis miedo de votar por ella

Debemos tener una nueva Constitución.

  • Porque la Constitución es la carta credencial de un país, y mostrar que aún aceptamos reglas concebidas en dictadura habla de una sociedad que le gustan más las imposiciones y que rehuye el diálogo social.
  • Porque una Constitución es el contrato social de un país, el cual debemos acatar, respetar y defender de distintos males si estimamos que nosotros o nuestros antepasados la tuvieron a bien aprobar, pero resulta muy difícil aceptar, respetar y defender una ley fundamental que para ser aprobada requirió de malas artes, que excluyó el contrapunto de ideas y que dejó afuera a miles de chilenos exiliados, torturados y ejecutados por el mismo régimen promotor de ella.
  • Porque la Constitución es la conclusión a la que ha llegado una sociedad sobre distintos temas, pero nunca ha habido un verdadero debate sobre las reglas básicas de nuestro Estado, sobre los derechos que queremos reconocidos, sobre la idea de la libertad que queremos protegida y sobre el rol de la persona en cuanto ciudadano.

El espacio para generar una carta fundamental con la que podamos identificarnos, que sea aprobada en un Estado de Derecho y que contenga una visión consensuada de todos los chilenos es la asamblea constituyente.

¿Por qué no el curso regular de una reforma constitucional aprobada en el Congreso?

  • Porque las normas relativas al Congreso están en la Constitución de 1980, inspiradas en principios democráticos de dudosa calidad, que constriñen a las mayorías bien habidas, que excluyen la representación de grupos ajenos a las dos principales coaliciones y que no contemplan siquiera espacios de consulta a la ciudadanía.
  • Porque el Congreso sólo puede reformar la actual Constitución, siendo su producto una Constitución de 1980 reformada, en circunstancias que se quiere un contrato social cuya génesis sea desde un punto previo, con la mayor libertad posible dentro de un régimen democrático.
  • Porque los senadores y diputados están para más cosas que reformar la Constitución y generar una nueva carta fundamental requiere un cierto grado de exclusividad en las funciones. Por algo, cuando se ha generado una nueva Constitución en democracia en otros países, se busca una fórmula distinta a la composición actual de un Congreso.

¿Es plantear una asamblea constituyente un atentado al Estado de Derecho? , pero como cualquier cambio atenta contra su antecedente. Resulta difícil que nos atengamos a las actuales reglas, que consideramos viciadas en su origen y excluyentes en sus bases fundamentales, para cambiar la Constitución. Sin embargo, quienes creemos en una asamblea constituyente estamos de acuerdo que ésta debe ser una expresión viva de una democracia sustantiva, contemplando una convocatoria abierta a quienes tienen el poder constituyente originario (la Nación en su proyección contingente, el pueblo), la formulación de reglas de gobierno de la mayoría con protección de la minoría, la protección de los derechos fundamentales de las personas que seguirán vigentes de acuerdo a tratados internacionales y la búsqueda de representatividad de todos los sectores políticos que adscriben a la democracia como un modo de vida.

¿Es plantear una asamblea constituyente un peligro para la estabilidad económica? Si partiéramos de la base que los ciudadanos chilenos somos unos monos con navaja, sin duda. Sin embargo, no lo somos. Tenemos una tradición de respeto a la ley como pocos países lo tienen (cosa de ver que el mismo Presidente Allende, tildado de ilegal, buscó cumplir su programa mediante leyes poco aplicadas pero aún vigentes). Somos consumistas (nos guste o no) y eso implica una aceptación del mercado en el día a día. Tendremos diferencias en cuanto a la participación de los privados en la protección social y en los recursos naturales, pero no es difícil prever que siempre habrá un espacio para los privados en ellos. Es indudable que en el futuro habrá una mayor participación del Estado en la economía, pero nadie quiere un régimen de planificación central o en el cual haya que solicitar permiso para poder emprender una idea. Por todo esto, los temores son bastante exagerados.

Por último, ¿es una Constitución generada a partir de una asamblea la solución a los problemas de la gente? Suponiendo que el principal problema es la desigualdad (porque quien crea conocer los problemas de la gente está mintiendo), una nueva Constitución es el marco ideal para darles herramientas al Estado, a las asociaciones y a las personas en la búsqueda de la justicia social. El sistema constitucional de hoy nos dice que debemos rascarnos con nuestras propias uñas; que un Estado lo más reducido posible puede ayudarnos cuando nadie más pueda hacerlo; que tenemos libertad de elegir en salud, educación y seguridad social pero de acuerdo a nuestra condición económica; que si las personas tenemos problemas con nuestro empleador en cuanto trabajador o con una empresa en cuanto consumidor, la protección al más débil se supedita a sus recursos mas no a su dignidad o sus razones; etc. Debemos cambiar estos paradigmas sociales, con los que muchos no consentimos pero en los cuales estamos dispuestos a dialogar en un espacio amplio, democrático y representativo para tener un contrato social aceptado por todos.

El temor a lo incierto es connatural a nuestro ser. Por esto, quienes creemos en esta oportunidad para hacer un Chile mejor tenemos el deber de explicar lo positivo de una asamblea constitucional, pero un deber aún mayor de alejar los temores que muchos, por traumas pasados o por terror a la ciudadanía organizada, predican acerca de una buena idea para el país.

Te lo dice,

R.F.S.K.



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