lunes, 24 de junio de 2013

Debate de la Nueva Mayoría, visto por un desconcertado

(Por honestidad intelectual, tengo pensado votar por Marco Enríquez-Ominami en las elecciones presidenciales y no descarto ir a votar estratégicamente por algún candidato de la Nueva Mayoría el domingo).


1. Michelle Bachelet

De los 4 candidatos de la Nueva Mayoría, la Ex-Presidenta Bachelet es la única que (aún) habla como Jefe de Estado: ella está por sobre el bien y el mal, por sobre las izquierdas y derechas ("yo estoy con los ciudadanos"), por sobre las pugnas generacionales y por sobre las peleas de partidos. Es lo suficientemente inteligente como para comprometerse con las cosas en las que un concertacionista-no-conservador se comprometería (educación gratuita, aumento de impuestos a los más ricos, derechos sexuales, etc.). Es lo suficientemente talentosa para saber que a ella le conviene mantener la conversación con la gente más que con sus contendores (aunque los otros 3 candidatos la trataron con guante blanco, no sé si porque es mujer o porque sabe hacerse la víctima ante la crítica). Esto explica en buena parte su favoritismo y su seguro triunfo el domingo.

Son tantas sus vaguedades y su incurrencia en lugares comunes ("yo estoy con la vida", dijo en el debate pasado, o "yo estoy por un mayor crecimiento"... como todos) que las diferencias de un votante de centro o de izquierda con ella son pocas. Al final, Bachelet es la única candidata que va a estar siempre de acuerdo con lo que uno diga, por lo que es difícil analizarla.

Aún así, me llamaron la atención sus razones para participar en estas elecciones: la falta de recambio en los liderazgos de la Concertación y su sentido de responsabilidad política ante los llamados de la ciudadanía. A los candidatos, ¿hay que buscarlos o deben partir de una idea y convencer a la gente? ¿Hay alguien que pueda apelar a su grandeza y a la inutilidad de los demás para justificar su participación en una elección? ¿Por qué si ella tiene la estatura y experiencia no contribuyó a formar liderazgos dentro de su partido o mediante su fundación? ¿No ven ustedes un poco de mesianismo digno del peronismo argentino en esto?

Mientras más se informa la gente, menos votos tiene Bachelet.


2. José Antonio Gómez

El Senador Gómez tiene la virtud y el defecto del candidato minoritario: como sabe que la derrota es inminente, se da la libertad de plantear verdaderas reformas en un elaborado programa y esforzándose en dejar claro que se puede realizar todo lo que políticos y periodistas le acusan de ofertones. Por más que él diga que saldrá primero (y me gustaría que fuese así), la verdad va a ser diferente y las cosas se van a medir respecto de él desde el segundo lugar hacia abajo.

Valoro mucho el esfuerzo constante de derribar los mitos sobre muchas propuestas que son tildadas de regresivas y de populistas, como el del sistema de reparto en materia de pensiones (enrostrado a Velasco) o el de la asamblea constituyente (enrostrado a Velasco, parte II). Pareciera ser que él tiene mucho más en común con candidaturas ajenas a esta primaria (Enríquez-Ominami, Claude, etc.), pero como el Partido Radical es un partido cuya supervivencia depende de pertenecer a la Concertación, él debe permanecer en ella y plantear sus puntos de vista desde la minoría ideológica en la que se encuentra.

Lo que me da seguridad de lo expuesto por Gómez es la fidelidad al programa: él apoyará al que gane la primaria siempre y cuando su programa se encuentre recogido. Veremos en 2 semanas si Gómez, a diferencia de 2009, honra los principios más que la pequeña cuota de poder de su partido.

A todo esto, dicen que los votos de Gómez están en los ajedrecistas de la Plaza de Armas...


3. Claudio Orrego

Si ustedes me preguntan, yo no entiendo bien por qué va un candidato demócratacristiano a esta elección, más allá de un argumento tipo "la DC es un partido grande que debe llevar siempre candidato". La DC perdió hace tiempo la condición del partido más votado de Chile (y se ve lejana la posibilidad de recuperarla), tampoco es el partido bisagra para los consensos (salvo en la moral sexual, está bastante más cercana a la izquierda que a la derecha), todos saben que para gobernar se requiere el apoyo del centro político (el de verdad, no el shentro shoshial del jesuita de la UDI) y la DC no tiene a un líder que pueda arrear al zoológico de la Nueva Mayoría.

Así las cosas, así mismo fue la participación de Orrego hoy: las diferencias ideológicas y programáticas (nuevamente, salvo en la moral sexual) son lejanas, es el único capaz de trabajar con los otros 3 candidatos y fue el que más rescató la unidad de los partidos de oposición. Si a esto le sumamos que por edad es el que tiene más futuro, Orrego habla no para noviembre de 2013, sino de 2017, cuando él sea el más experimentado en estas lides.

Mención aparte requiere el debate que tuvo con Velasco sobre el rol de los partidos y los independientes en la política. Por más que los partidos actuales gocen de impopularidad, la gente tiende a votar por los partidos porque le dan transparencia y responsabilidad a los políticos. Orrego prefiere comprometerse y dar la pelea dentro del sistema, por más compleja que sea. No votaría por él, pero a todos nos conviene una buena institucionalidad política y su esfuerzo se aprecia.

Agréguenle que él sí cree en D's...


4. Andrés Velasco

Si la candidatura de Orrego es la que menos entiendo, la de Velasco es la más justificada de todas. Hoy, el ala neoliberal de la Concertación está cada día más desamparada ante las críticas del sistema y requiere alguien que argumente y proyecte dichas ideas. Se requiere una opción real que cuide el consenso económico que ha existido en las últimas décadas, pero sin caer en aquellos aspectos que coartan la libertad de conciencia de las personas como lo suele hacer la derecha. Por esto, Velasco es coherente cuando apunta a una buena administración de la economía social de mercado, pero además plantea ideas como el matrimonio igualitario.

Velasco es el candidato de la gente que le gusta lo que hay, pero que cree que puede ser mejor. En ese sentido, el slogan de "el más centrado de todos" le pertenece a él más que a Orrego. Por lo mismo, es quien tiene más posibilidades de salir segundo en estas primarias y, en dicho caso, quien puede negociar mejor con Bachelet su futuro programa, más aún si Longueira gana en las primarias de la Alianza y logra atraer un apoyo de sectores liberales de RN.

Fuera de lo anterior, merece 2 reparos. En primer lugar, ¿por qué no haber establecido una suerte de partido social-liberal o liberal-democrático? Creo que le habría servido mejor a su candidatura, porque hoy parece ser un llanero solitario que ideológicamente está sobre el bien y el mal. Si a su falta de compromiso ideológico le sumamos el ocupar su carácter de prestigioso profesor universitario para decir lo que se puede hacer y lo que no, hay un sesgo tecnocrático que parece no ser lo que hoy se requiere para la confianza política.

Después del presidente que tenemos, no quiero más ex-alumnos de Harvard.


Te lo dice,

R.F.S.K.



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