lunes, 17 de junio de 2013

Tema Nº 1: Chile a 25 años

Conversando con varios amigos sobre las cosas que nos interesan y no se hablan, se me ocurrió plantear en este humilde y reducido espacio algunos temas que deberían ser tratados en estas elecciones presidenciales. Es verdad que hoy los programas y las propuestas de poco sirven y que las decisiones se basan más en la imagen de los candidatos o en ideas preconcebidas, pero no por ello podemos dejar de hacerles presente a los políticos, ya sea si trabajamos con ellos o si derechamente los puteamos, que hay temas pendientes en los cuales trabajar o ideas nuevas que sería bueno incorporarlas en un debate ciudadano.

El Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez de Santiago es una de nuestras principales puertas de entrada a Chile. En los últimos 20 años ha estado en constante remodelación. De estar en la parte que actualmente se destina a carga, hoy cuenta con un edificio acorde a los estándares internacionales. Sin embargo, el edificio fue pensado para 10 millones de personas anuales, cuando hoy transitan 14. Error humano. como todos los que pueden existir en proyecciones. El problema se suscita cuando la ampliación proyectada para el próximo año será para recibir 16 millones de personas, cifra que se verá sobrepasada en menos de 5 años. El actual gobierno contempla un plan de ampliación en distintas fases, para poder recibir a 30 millones de pasajeros en 2030 y 50 millones en 2045.

Este ejemplo ilustra cómo pensamos hacia el futuro:

  • Antiguamente, solía pensarse las obras para más de una generación, no libres de críticas por el excesivo gasto que implicaban o por existir otras necesidades urgentes que satisfacer (el Estadio Nacional de Santiago fue calificado de despropósito en 1938, y básicamente sigue siendo el mismo de entonces).
  • Con la llegada de la democracia, ya fuese porque había que ordenar las prioridades o cuidar la billetera, las soluciones eran para las necesidades del momento, planificando para menos de un gobierno y evitando cualquier tipo de proyecto cuya rentabilidad apareciera muy adelante en el futuro (el ejemplo clásico es el Puente sobre el Canal de Chacao).
  • Hoy, porque los gobiernos buscan celosamente que organizaciones internacionales nos declaren como país desarrollado acorde a sus estándares, tenemos metas importantes a futuro, pero estamos descuidando las inmediatas.

Pensemos en lo planteado por Michelle Bachelet y José Antonio Gómez en la exposición que hicieron el lunes pasado. La candidata PS/PPD/PC/MAS/IC propuso que buscará que el 30% de la energía eléctrica provenga de fuentes renovables no convencionales para el 2030. El candidato radical hizo similar propuesta, pero reduciendo la proporción y los años (20% para el 2020). Ambas propuestas parecen positivas, si consideramos que el porcentaje actual de las ERNC es de 3,4%. ¿Pero qué ocurre frente a los escenarios actuales de la energía, si creemos que el escenario actual es de escasez en el corto plazo? Los candidatos prefieren callar ante la visión ideologizada de la población sobre el tema y nos quedamos sin pronta solución.

No soy ingeniero para prever los tiempos, ni economista para estudiar los recursos, pero como ciudadano a pie creo que en los distintos temas debemos lograr un equilibrio entre presente y futuro, es decir, que las soluciones para problemas actuales sigan operativas para la realidad de 25 años más.

En infraestructura social, es difícil que se construyan elefantes blancos. Siempre que se construye un consultorio o un hospital, la necesidad de salud es tal que en poco tiempo la concurrencia a dichos recintos es bastante, más aún en tiempos de envejecimiento de nuestra población. Construir un colegio amplio y bien dotado, si va de la mano con un buen proyecto educativo, siempre es bienvenido. Quiero arriesgarme en decir que lo mismo puede aplicarse si se construyen bibliotecas públicas acogedoras y parques en la misma medida que crece la población.

El pensar a 25 años puede servir para evitar desastres urbanos. Santiago ya nos es caótico y el caos está siendo parte de otras ciudades del país (puedo dar fe de eso en La Serena). Si no se logra llegar a un acuerdo que impida la ampliación del plan regulador de las grandes ciudades (mi humilde opinión), exijamos que las calles sean más anchas desde ya, que hayan espacios para la movilización pública, adelantarnos a 10 años en la necesidad de un tren urbano o establecer más de un polo de desarrollo comercial para que no todo se concentre en un sector o en un eje vial. Son ideas que deben desarrollarse antes de establecer que definitivamente no se puede.

Quizá lo más importante sea el cambiar nuestra inalterable realidad de país monoexportador. Desde que se nacionalizó el cobre que se viene diciendo que los recursos que se obtengan por su exportación se dirigirán a otros ámbitos, particularmente la educación. Hoy somos menos monoexportadores que ayer, pero se requiere romper esa dependencia de modo de tener una mayor seguridad económica, de potenciar el desarrollo de otras zonas del país y de permitirle mejores ingresos a personas dedicadas a actividades distintas de la minería. Se ha hablado de darle un valor agregado a la producción minera, en lugar de exportar minerales en bruto. El gobierno anterior planteó el slogan de "Chile, potencia agroalimentaria". El área tecnológica es un vasto páramo que aún queda por explorar. En fin, se trata de una transformación hacia el futuro cuyos réditos podemos verlos más temprano que tarde.

A propósito del Día del Padre, mi papá, cuando fue Director del Hospital de Coquimbo, debió ver el proyecto de construcción de la nueva torre de hospitalización. Cuando le consultaron sobre lo que debía tener dicha torre, él señaló que no sería mala idea contemplar un estacionamiento para platillos voladores, porque quería que el hospital estuviera apto para recibirlos, fuese en 25, 50 o 100 años; y mientras no pudiesen llegar los platillos, que sirviera de helipuerto para rescate marítimo. Esta mentalidad es la que necesitamos en un próximo gobierno.

Te lo dice,

R.F.S.K.



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