martes, 25 de junio de 2013

Tomas v/s Primarias

En la semana de primarias presidenciales y parlamentarias, han surgido voces de distintos sectores que invitan a los estudiantes organizados a deponer las tomas de sus colegios para permitir que sus recintos sean locales de votación, so pena de aplicar la ley. Fue tema en el debate más reciente de la Nueva Mayoría, estando todos los candidatos de acuerdo en que la toma no corresponde, pero difiriendo en la forma de ponerle fin.

Y estamos todos de acuerdo en que aplicar la ley es equivalente a la consigna de plata o plomo de un narcotraficante legendario.

Los estudiantes organizados están ejerciendo presión en democracia. No hay ninguna ley que les asegure un derecho a toma, pero socialmente aceptamos que ejerzan esa presión con un cierto grado de ilegalidad tolerable. El daño que provocan es menor en comparación con el beneficio que pueden obtener con la generalización de su medida y, por esto, muchos apoyamos que sean perseverantes en su lucha por mayor justicia en el sistema educativo. ¿Ideologizados? Obviamente (si esto no es na' la feria). ¿Manipulados? Siempre unos pocos. Pero nada de inútiles subversivos, pues están haciendo el trabajo que los adultos no estamos haciendo bien.

El problema, para quienes estuvieron en el pasado en la vereda de las tomas y hoy están en la de las primarias, es que el domingo hay que hacer las primarias. Seguir las tomas durante estos días es un atentado a la democracia y una exposición absurda e innecesaria a la violencia que suelen ejercer Carabineros y, en este caso, las Fuerzas Armadas. Como no hay un derecho a toma y sí lo hay al sufragio, que los compañeros estudiantes sigan en toma después de las primarias y, ojalá, entiendan que es importante participar en ellas.

No estoy de acuerdo.

Primero, porque el acto que están efectuando los estudiantes organizados es una manifestación de la democracia. En democracia, yo voto y me expreso, pero si mi voto se va a la basura y mi mensaje es tildado de infantil, tengo que hacer lo posible en organizarme con quienes piensan como yo y tomar medidas de presión que afecten lo menos posible a los demás. Muchos creen que las tomas son iniciativas de un par de pinganillas que se mandan solos, pero tras una medida de presión hay un soporte popular, en este caso, de los mismos estudiantes. Mientras no ejerzan violencia y le permitan a los disidentes el ejercicio de sus derechos, la toma me parece una medida extrema pero democrática. Sobre la limitación a nuestro derecho a sufragio, existen más recintos para poder sufragar, pero nos gusta que sea en esos colegios: ahí el problema es nuestro, no de ellos.

Segundo, porque la premisa es incorrecta. Se le hace ver a los estudiantes que esta primaria les ayuda en sus pretensiones. ¿Pero cómo les va a servir una primaria de 2 bloques políticos que les cerraron la puerta en la cara? ¡Con mayor razón no les deben dejar hacer elecciones en su colegio! ¡Consíganse un colegio subvencionado o particular, mejor! Que quede bien claro: en estas elecciones primarias se decidirán 2 candidatos presidenciales, pero estamos muy lejos de elegir el país que queremos. Eso, si es que pudiese decidirse en una elección, se decide en noviembre.

Tercero, ¿por qué justo hay que detener la medida de presión que ellos han apoyado cuando a ellos les conviene? Porque ellos consideran que la toma es una medida para llamar la atención de las autoridades (y apoyan que lo hayan hecho). Porque, incluso, están de acuerdo (o no les molesta) que se reanuden las tomas de colegios con posterioridad al proceso electoral del domingo.

En mi opinión, la pugna entre el gobierno y la Nueva Mayoría con los estudiantes es un botón de muestra de la fronda aristocrática que sigue imponiéndose en la mayoría de los conflictos. Hay mucho de sentimiento de élite cuando los viejos estudiantes que marchaban por la calle principal les dicen a los actuales estudiantes "tómense los colegios cuando quieran, pero no cuando nuestra decisión está en juego", que se parece a un "hagan lo que quieran, pero no en mi casa". A algunos, incluso, no les tiembla el mentón cuando dicen que "si no deponen la toma, que se aplique la ley", sabiendo que esa ley no es sinónimo de justicia, sino de represión y de permanencia de un sistema de relaciones sociales que se rige por el dinero y la cuna.

La historia nos ha mostrado que cuando el liderazgo de élite de movimientos sociales prefiere aliarse con viejas fuerzas más que con las nuevas, suele haber resultados nefastos. Por esto, me parece preocupante este llamado.

El gallo nunca debe olvidarse que fue pollo.

Te lo dice,

R.F.S.K.



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