jueves, 11 de julio de 2013

Reforma al Sistema Electoral para Todos

Estos son los aspectos principales tratados en las 2 propuestas de reforma al sistema electoral: la planteada el día lunes por la Concertación y Renovación Nacional (PCRN) y la planteada el día de hoy por el Gobierno y la UDI (PGUDI):

Nº de Diputados
Hoy: 120
PCRN: 150
PGUDI: 120

Distritos para diputados
Hoy: 60 distritos (2 diputados por distrito)
PCRN: 28 distritos que elegirán 3, 4, 6 u 8 diputados según su población
PGUDI: 30 distritos:
- 4 eligen 6 diputados
- 22 eligen 4 diputados
- 4 eligen 2 diputados

¿Quiénes resultan electos a la Cámara?
Hoy: Las primeras mayorías de los 2 pactos más votados, a menos que el pacto ganador duplique al segundo pacto, en cuyo caso elige a ambos.
PCRN: Sistema D’Hondt (Proporcionalidad según cifra repartidora, igual que en las elecciones de concejales)
PGUDI: Sistema mayoritario (Ganan los que tienen más votos)

Nº de Senadores
Hoy: 38
PCRN: 48
PGUDI: 40

Circunscripciones para senadores
Hoy: 19 circunscripciones que eligen 2 senadores cada una
- 1 región = 1 circunscripción.
- Regiones V, RM, VII, VIII y IX tienen 1 circunscripción más.
- Regiones XV y I conforman 1 circunscripción.
PCRN: 20 circunscripciones que eligen 2 senadores cada una (basadas en la división actual, pero corrigiendo la situación de las XV y I Regiones) + 8 senadores nacionales según proporcionalidad de votos según coaliciones y partidos.
PGUDI: 15 circunscripciones:
- Regiones V, RM, VII, VIII y IX eligen 4 senadores.
- Las demás eligen 2 senadores

¿Quiénes resultan electos al Senado?
Hoy: Misma regla que en diputados
PCRN: En las 20 circunscripciones regionales se mantiene el sistema actual
PGUDI: Sistema actual en circunscripciones pequeñas, sistema mayoritario en circunscripciones grandes.

Particularidades de cada proyecto
PCRN: Límites a los períodos parlamentarios (máximo 3 períodos sucesivos para diputados y 2 para senadores).
PGUDI: Cambio al sistema de reemplazo parlamentario en caso de vacancia (renuncia, destitución o muerte), buscando mayor participación de las regiones (¿esto qué significa? ¿elecciones complementarias?).


¿Qué opinan? ¿Les gusta alguna de las dos propuestas? Los invito a comentar, porque el tema del sistema electoral es importante para las decisiones claves que están en juego, pero hay una diversidad de propuestas entre quienes queremos sustituir el sistema binominal y no existe una propuesta unitaria, dándole pie a los defensores del actual sistema a decir que se juega con la seguridad institucional.

¿Mi opinión? (Breeevemente, como diría el Presidente cuando imita a Kramer) Son cambios al sistema actual, pero ninguna me convence, por simples 5 razones:
  1. No elimina el binominal en la elección de senadores (la madre del cordero).
  2. Si se conserva el binominal en la senatorial, se conserva la idea de un sistema político de 2 grandes bloques, afectando el libre acceso a los cargos de elección pública.
  3. Se mantiene la desigualdad de poder de las regiones en el Senado, lo que a mí modo de ver atenta contra la idea moderna de representación regional en una cámara alta.
  4. No contempla redistritaje periódico según población y acorde al Censo (generalmente cada 10 años).
  5. Es URGENTE que se contemplen exigencias de vinculación relevante del candidato a diputado/senador con el distrito o circunscripción.

Te lo dice,

R.F.S.K.



miércoles, 10 de julio de 2013

Esta nota NO habla del aborto

Por sinceridad intelectual, mis 5 puntos de partida:
  • Chile es un Estado laico: Éste no adhiere a religión alguna ni debe tratar preferentemente a las personas por tener religión o no.
  • El consenso moral en Occidente se quebró irreparablemente hace aproximadamente 500 años.
  • Cualquier tema objeto de regulación es cuestionable dentro de un ámbito racional, siendo lo único indiscutible la prohibición absoluta de la tortura, pues la tortura es la maldad hecha realidad.
  • En democracia, los directamente afectados por una eventual ley deben ser especialmente oídos antes de tomar una decisión final.
  • Ninguna persona razonable aborta porque quiere.

La discusión sobre la despenalización/legalización del aborto es el equivalente macro de la discusión sobre cuál equipo de fútbol es mejor: todos llegamos al debate con una idea firme y preconcebida, nos preparamos bien en términos de argumentos para ver si podemos establecernos como autoridad frente al otro, partimos con ideas racionales e incluso le damos ciertas concesiones al otro... pero cuando la cosa se ve difícil, cuando es un diálogo entre sordos, nos calentamos y empezamos a descalificar al otro, a dudar de su inteligencia, a buscar ponerlo abajo con cualquier argumento barato, para finalmente sacar el comodín de la Libertadores (en el caso de los 2 grandes de Chile) y ser ninguneado de vuelta con el "hincha de copas". Al final, los dos nos sentimos ganadores, dueños de la mitad + 1, pero nadie cambió su parecer y todo sigue igual.

La diferencia está en que lo bizantino del debate futbolero generalmente termina bien, pero lo bizantino del debate del aborto suele acrecentar las diferencias entre los debatientes.

El amague de discusión (como un amague de incendio) que se ha dado esta última semana en relación al embarazo de una menor de 11 años víctima de violación y las actitudes que muchas personas han tenido al respecto, desde su madre hasta el propio Presidente Piñera, se inscribe dentro de lo inconducente que ha sido el debate sobre el aborto: mucha frase poco afortunada, unos errores que parecen errores pero no lo son, los fundamentalistas desaforados de éste lado y los asesinos intelectualoides de éste otro. Muchos preocupados por Belén, pero todos haciéndole un flaco favor.

¿Qué podemos hacer para conducir bien este debate?

Primero, asumir que existe: El reconocimiento jurídico de una situación de hecho es una señal de respeto frente a la persona que se encuentra en dicha situación. Si negamos dicha situación o la subsumimos equivocadamente, dicha persona actuará de forma cohibida en el ámbito público y no tendrá las mismas posibilidades de realizarse acorde a su identidad. Para quienes consideran importante dentro de su identidad sexual el control sobre su propio cuerpo y para quienes han sufrido con los distintos casos excepcionales en los que se invoca la necesidad legal del aborto, el negar una discusión seria y jurídica sobre el tema significa ponerlos en un peldaño de desigualdad frente a los demás. Esto va más allá de si se apruebe mañana, en 10 años o nunca una despenalización.

Segundo, tratar de entender su profundidad: Suena cliché decir que el tema del aborto es multidisciplinario y que es tanto racional como pasional, pero por más cliché que suene, el nivel del debate que llevamos hasta hoy exige que lo repitamos. Por otro lado, la discusión nos lleva a cuestionarnos temas aún más fundamentales. Por ejemplo, la confianza en la ciencia (¿no será que cada científico que llega a una conclusión diferente maneja las variables de acuerdo a ideas preconcebidas?), la obligatoriedad del Estado de Derecho ("yo hago lo que quiero, tú haces lo que quieres, pero tú no me puedes imponer algo en lo que yo no creo, así que déjame un espacio"), el lugar de las religiones en la vida de las personas, entre otros tantos que permiten darnos cuenta que estamos abriendo una caja de Pandora.

Tercero, tener una dosis de realidad:

  • La flexibilización de la legislación en materia de aborto es un proceso que Chile va a vivir tarde o temprano, como lo ha vivido en todas las instituciones legales que se vinculan directamente a la moral, porque Chile se está reconociendo como un país con diversidad filosófica (ese cuco llamado relativismo moral).
  • Ningún país ha llegado a una conclusión acabada sobre el tema, sino que han permitido modus vivendi, de manera de compatibilizar dentro de lo posible la coexistencia de distintas visiones morales en la materia (por ejemplo, establecer que el aborto es ilegal, salvo excepciones). Dicha compatibilización puede incluso cambiar en el tiempo. Lo importante es que el tema se discuta y se le dé a cada sector la justa posibilidad de imponerse dentro de reglas democráticas.
  • No estamos para pendientes resbaladizas. El permitir el aborto en casos muy excepcionales y plenamente justificados no equivale a establecer el artículo 48 de la Constitución de la República de Weimar que permitió el ascenso de Hitler al poder. "Hecha la ley, hecha la trampa", suelen decir muchos, pero eso ocurre cuando no todos los interesados en una buena ley participan en forma consciente.

Asumo que queda mucho en el tintero, pero esta nota no tiene como propósito hablar del aborto. Ni yo tengo una posición tan clara (no es broma). El propósito es ayudar a que el debate sobre el aborto exista, en forma ordenada y entendiendo que la solución es más contingente y menos intelectual de lo que creemos.

Te lo dice,

R.F.S.K.



martes, 2 de julio de 2013

Memoria, aprendizaje y justicia

Hace algunos días, mientras almorzaba con mi hermana menor, veíamos las noticias sobre el intento fallido de cambio de nombre de la Avenida 11 de Septiembre, hoy ya realidad. Le pregunté su opinión frente al tema. Ella me dijo "si la calle se llamara Augusto Pinochet, deberían cambiarla, pero es una fecha y las fechas no son ni buenas ni malas, son nomás". Atiné a decirle fascista...

... pero ahora, después de darle un poco de vuelta al tema, parece que tiene razón.

Desde hace algún tiempo, que lo ubico en la llegada de los gobiernos socialdemócratas (que me perdonen Bernstein y Kautsky por referirme a Lagos y Bachelet como tal), que nos hemos preocupado de la memoria. Había que recuperar los documentos y monumentos que se perdieron con la llegada de la dictadura. Había que conservar evidencias de la barbarie cometida por las Fuerzas Armadas. Había que concluir la tarea de elaborar una historia aceptada por la mayoría sobre lo ocurrido entre 1970 y 1990, tarea que durante los noventa fue severamente obstaculizada por los opresores y sus partidarios. Había que lograr que esa misma verdad histórica se convirtiera en verdad jurídica, con las consiguientes condenas a los responsables y partícipes (aunque los civiles siguen mirando descaradamente de frente al país). Y dentro de toda esta tarea, la damnatio memoriae (condena de la memoria) ha sido una herramienta.

Sí, condenar la memoria ha sido una forma de hacer memoria negativa. Felizmente nuestra dictadura no llegó al extremo de crear y abusar de íconos como estatuas al líder, ciudades nombradas con el nombre del líder (¿se imaginan Valparaíso con el nombre de Ciudad Pinochet o San Augusto?) o banderas y escudos que le hicieran honor al heroico gobierno (salvo la Libertad de la vieja moneda de $10), pero tenemos ejemplos en cada país que atravesó por una dictadura. En Europa del Este han debido gastar millones demoliendo estatuas, cambiando nombres de calles, restaurando lo restaurable y creando imágenes unitarias. En España, prácticamente se eliminó la existencia de Francisco Franco y sólo queda la Basílica del Valle de los Caídos, que irónicamente es la obra arquitectónica por excelencia del Franquismo. En Argentina, cuando fue depuesto Juan Domingo Perón en 1955, había que referirse a él como el tirano depuesto y se eliminó toda referencia a él o a Evita... pero el General volvió en 1973 y, con él, los nombres eliminados.

Estoy de acuerdo en que debemos eliminar los aspectos grotescos de la imaginería dictatorial (¿o alguien extraña la Llama de la Libertad, aparte de Labbé?), pero no podemos eliminar las evidencias que queremos que nuestros hijos y nietos tengan presentes a la hora de llamar a la lucha armada o de golpear la puerta a los cuarteles cuando no les gusta el gobierno de turno. Por eso es importante mantener la cárcel de Pisagua, el pequeño recordatorio en la galería norte del Estadio Nacional, los archivos que dan prueba de la denegación de justicia a los detenidos desaparecidos y aquél espacio ciudadano que reúne educativamente la memoria recogida.

Destaco la finalidad de la memoria recobrada: aprender a no caer en los excesos y defectos del pasado y ayudar a la búsqueda de justicia. Si el ejercicio de recobrar el pasado cumple fines como justificar odiosidades o explotar el giro comercial del sufrimiento, el conservar documentos y monumentos pierde todo el sentido.

En este ejercicio social de la memoria, ¿dónde cabe la Avenida 11 de Septiembre? Sin duda que el decreto alcaldicio que la nombró así califica como imaginería grotesca ("CONSIDERANDO: Que la gesta del día 11 de Septiembre de 1973, que libró al país de la opresión marxista, debe ser recordada por las generaciones presentes y futuras, en una obra de gran importancia urbanística."), ¿pero no debemos también recordar las sandeces que cometen autoridades de uno u otro lado para que tratemos de no hacerlas? No podemos pretender que nuestros criterios semiológicos sean siempre correctos. Es necesario mantener pequeños errores que nos muestren lo sesgados y enfermos que fuimos como sociedad alguna vez.

El 11 de Septiembre debe ser recordado por las generaciones presentes y futuras, pero no como una gesta, sino como el día en que, como país, nos fuimos a la mierda. Quizá sea bueno dejar una sola cuadra con ese nombre, para no tener que nombrar otra más con una fecha tan infame.

Te lo dice,

R.F.S.K.



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