viernes, 6 de septiembre de 2013

Acceso a la educación municipal de Providencia

En la Municipalidad de Providencia se tomó la decisión de priorizar el acceso a sus liceos a quienes hayan cursado la enseñanza básica en la comuna. Considerando que en la enseñanza básica ya existe una política de priorizar a los residentes, quedando los demás cupos abiertos, el priorizar el acceso a las instituciones de enseñanza media en base a quienes ya cursaron la educación primaria en Providencia produce, indirectamente, que quienes vivan en Providencia tengan mayores posibilidades de acceder a los liceos de la comuna, limitando territorialmente el acceso.

En abstracto, el que un niño estudie en su comuna me parece una muy buena idea, porque lo ideal es que cada niño estudie a una distancia razonable de su hogar: los tiempos de transporte son mínimos, se genera identidad de barrio y hay mayor facilidad de constituir una comunidad educativa entre profesores, apoderados y estudiantes. Se trata, entonces, de una medida que ayuda a la calidad de vida familiar.

Sin embargo, en concreto, la medida desconoce la realidad de Santiago: una Sudáfrica urbana en que la calidad de la educación, sobre todo la municipal, es directamente proporcional a los ingresos de quienes residen en la comuna. Se ha repetido una y mil veces, pero existe educación para ricos y educación para pobres... salvo en Santiago y Providencia.

La realidad de las escuelas municipales de ambas comunas es conocida. Me atrevo a decir que son los baluartes de la promoción social de Santiago, pues gracias a su conformación heterogénea y a su política de apertura a todos quienes tengan buen rendimiento escolar, muchos de sus ex-alumnos han salido de la pobreza y hoy son exitosos profesionales y otros tantos han aprendido experiencias de vida que les han generado gran sensibilidad social. Por esto, mientras no existan escuelas de calidad en cada comuna de Santiago, el acceso a las escuelas de Santiago y Providencia debe mantenerse territorialmente abierto.

Un residente de Providencia podrá decir que quienes pagan sus impuestos en su comuna deben tener preferencia en sus colegios (argumento bastante estadounidense). Sin embargo, los impuestos son nacionales, las contribuciones de bienes raíces de Providencia se dirigen hacia un fondo común para ayudar a otras comunas y, además, la gente que envía a sus hijos a las escuelas de Providencia, en su mayoría, no pagan impuestos personales. Por esto, es imposible sostener que un contribuyente de Providencia está perdiendo dinero con los estudiantes venidos de otras comunas.

Me extraña mucho que la alcaldesa Josefa Errázuriz tome esta medida:

  • En primer lugar, porque ella fue electa en una plataforma progresista, y el progresismo tiene dentro de sus banderas de lucha la idea de la educación financiada con fondos públicos para contribuir a la igualdad de oportunidades. Darle el 75% de cupos preferentes a quienes ya estudian en una comuna privilegiada de Chile (Providencia tiene un Índice de Desarrollo Humano de 0,911, equivalente al de Canadá e inferior a sólo 10 países en el mundo) equivale a perpetuar la idea de segregación educacional, sobre todo si se considera que el mayor acceso de estudiantes de otras comunas se da en la educación secundaria.
  • En segundo lugar, porque ella fue electa para cambiar las políticas educacionales del ex-alcalde Cristián Labbé, que iban dirigidas precisamente a tener estudiantes de Providencia en sus escuelas.
  • En último lugar, porque ella es socióloga de profesión, lo que debería darle un grado de realidad y sensibilidad social a la hora de tomar medidas que afectan directamente a la justicia social de su comuna y de sus alrededores.

Tal vez la aplicación de los cupos preferentes no implique un cambio sustancial en las matrículas, porque pueden haber cupos desiertos ante la cada vez mayor matrícula en colegios particulares pagados y subvencionados. No obstante, el solo hecho de darle preferencia a alumnos por su origen comunal es una política que va en la dirección contraria de lo que muchos queremos para Chile: un sistema educacional de calidad donde confluyan personas de distintos orígenes sociales para que todos nos reconozcamos como constructores de una sociedad común.

Te lo dice,

R.F.S.K.



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