viernes, 22 de noviembre de 2013

Ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario (o Una reflexión borghiana del referente de los jóvenes)

(Por transparencia intelectual, creo que más que ganarle a la derecha, hay que ganarle al conformismo y a la indiferencia, vicios políticamente transversales)


Hace un par de años nació un movimiento político llamado Revolución Democrática, creado principalmente por el ala progresista de la Nueva Acción Universitaria, movimiento estudiantil de la UC que ha ganado la FEUC desde 2008. Desde un comienzo, este movimiento se planteó renovar la política tanto en lo referido a prácticas como a personas, buscando una base desde los jóvenes profesionales y sectores desencantados con los gobiernos de la Concertación y planteándose participar en elecciones locales o nacionales que representaran esta visión. Así fue como trabajaron activamente en la campaña municipal que llevó a Josefa Errázuriz a ganarle a Cristián Labbé, más por los defectos del segundo que por las virtudes de la primera.

Tras su primera victoria ciudadana, RD subió un peldaño a proponer candidaturas parlamentarias. De varias cartas a apoyar, decidieron lanzar únicamente la candidatura de Giorgio Jackson, ex-presidente de la FEUC y cara visible del movimiento. Eligieron el distrito 21 de Santiago, el cual ignoro si es la comuna donde ha vivido el hoy diputado electo o si es una comuna donde su movimiento tiene arraigo. El punto es que decidieron poner todas sus cartas en su mejor candidato y en un distrito que en términos de política estudiantil es emblemático por los colegios y universidades que en él se encuentran.

Desconozco el detalle de los entretelones y si los rumores son ciertos, pero cuando la candidatura de RD en Santiago se planteó, existía la posibilidad que Jackson participara en las primarias de la Concertación. Los partidos de la coalición de centroizquierda aceptaron la participación de independientes en sus primarias parlamentarias con la condición que apoyaran al candidato presidencial que ganase la respectiva primaria (que era altamente probable que fuera Michelle Bachelet). Luego se dijo que el PPD (partido que tenía el cupo blindado de la Concertación en Santiago desde 2001) apoyaría a Jackson como independiente con la misma condición. RD se negó y luego que fracasaron las primarias parlamentarias de la Nueva Mayoría, se decidió participar como independientes.

Así las cosas, RD inició el proceso de recolección de firmas y de aportes para la campaña que afrontarían solos, contra viento y marea. Parecía para muchos que en lugar de ser un movimiento satélite y oxigenador de la desgastada Concertación, RD se presentaba como un movimiento con legitimidad propia, con bases distintas y con un proyecto alejado de los conflictos de intereses y del aburguesamiento de la coalición de centroizquierda. Había algo de David y Goliat en la perseverancia del referente de los jóvenes...

... hasta que en el último día de inscripciones de candidatos al Congreso, la Concertación decidió omitirse en Santiago.

¿Fue una omisión acordada o voluntaria? Cada uno tendrá su parecer. A mí me parece que la relación entre los liderazgos de RD y la Concertación son tan fuertes (de familia, sin ir más lejos) que resulta difícil que no haya habido algún tipo de negociación. La Concertación no perdía nada omitiéndose porque un escaño ganado por RD era igual a un escaño de la Concertación (algo similar como el pacto con el Partido Comunista). RD no perdía nada porque ganaría fácil un escaño que no habría tenido en situación de competencia abierta. En definitiva, todos felices para ganarle a la dereshhha (gentileza de Escalona y Andrade).

¿El final? Jackson es electo con 48% de los votos, sacando primera mayoría en Santiago y más que duplicando a cada rival de la Alianza (si esto no es elección blindada...).

... pero no me preocupa el final, sino el epílogo.

No han pasado 3 días de la elección general y Giorgio Jackson invita a su movimiento a apoyar a Michelle Bachelet en segunda vuelta. Las bases de RD deciden democráticamente plegarse a esta invitación. Todo esto sin pedir nada a cambio y sin sentarse en conversación directa con la candidata. Todo para ganarle a la deresssha, que todos sabemos que ya perdió.

¿Por qué me preocupa? Porque me parece que todo esto no es más que una joda para Videomatch. Porque se arma un movimiento cuya justificación es la crítica a cómo se han hecho las cosas y sin pedir garantías de nada, se pliegan a los responsables de las políticas de los últimos 24 años. Porque han sido beneficiados por las mismas malas prácticas, como el blindaje, los almuerzos de fin de semana y las figuras carismáticas con factótums, sin que se paren de frente y lo condenen. Porque han jugado en la cancha política de la Concertación y no han dado la lucha por fuera, ya sea en la izquierda (como la Izquierda Autónoma) o en la centroizquierda de verdad (como el PRO). Sería mejor que se plegaran honestamente a la Nueva Mayoría y dejaran de vender una imagen que hasta ahora no se condice con su realidad.

En este sentido creo que es más loable no sólo el esfuerzo independiente de Gabriel Boric en Magallanes (que pese a ser apoyado por caudillos locales se mantuvo firme y fuera de las grandes coaliciones), sino también el de aquellos locos soñadores que pese a enfrentarse a la mierda insoportable, lo hacen desde adentro, en las juventudes de sus partidos, sin travestismos. Al menos son transparentes en sus intenciones.

Para terminar, citando al verdadero revolucionario y demócrata de este país, más allá del carné y de las fotos, "hay jóvenes viejos y viejos jóvenes".


Te lo dice,

R.F.S.K.

martes, 19 de noviembre de 2013

¿Y el sistema electoral?

El aplastante triunfo electoral de la Nueva Mayoría (dejen de venderla y cámbiense de nombre, por favor) se tradujo en la obtención de 68 escaños en la Cámara de Diputados. Por su parte, la Alianza bajó la barrera psicológica de los 50, perdiendo el veto en reformas a leyes orgánico constitucionales. Los restantes 4 diputados son independientes (3) y un diputado del tercer Partido Liberal que tiene Chile.

Si lo llevamos a votación, la NM obtuvo 47,76% de los votos en la elección de diputados; la Alianza, 36,17%; Si Tú Quieres, Chile Cambia (lista del PRO y del Partido Liberal), 5,45% y otros 3 bloques obtuvieron porcentajes entre el 1% y el 3%. Los independientes en su conjunto lograron el 3,31%.

Si el sistema electoral buscara una proporcionalidad estricta, sin umbral de elección (o sea, sin exigirles a una lista un determinado porcentaje para obtener diputados), la composición de la Cámara en 2014 sería la siguiente:

  • NM: 58 diputados (10 menos)
  • Alianza: 44 (-4)
  • STQCC: 6 (+5)
  • Partido Humanista: 4 (+4)
  • Independientes (si fueran en forma de lista): 4 (+1)
  • Nueva Constitución para Chile: 3 (+3)
  • PRI: 1 (+1)


OK, puedo ceder en el tema de los llamados "partidos marginales" y exigir un porcentaje de representatividad. Un 5% parece razonable. Si estableciéramos ese umbral y restando los 3 diputados independientes que por su naturaleza no pueden ir en lista, un resultado proporcional sería el siguiente:

  • NM: 63 diputados (-5)
  • Alianza: 47 (-1)
  • STQCC: 7 (+6)


Con estos datos, podemos concluir que tanto los porcentajes de la NM como de la Alianza se encuentran sobrerrepresentados en la Cámara. Algunos dirán gobernabilidad, otros exclusión.

Lo que a mí me preocupa es que el bloque de centroizquierda se haya mantenido en estos días tan feliz con el resultado pero tan complaciente con el sistema electoral que en el papel decían criticar.

Ayer, en Más Vale Tarde, Álvaro Escobar le preguntó sobre esto último a Alejandro Guillier (IND-PRSD), senador electo por Antofagasta y que con su alta votación y con la división de la Alianza permitió que su compañero de lista, Pedro Araya (IND-DC) fuese electo con el tercer lugar. El otrora lector de noticias contestó que lo perjudicial no era el doblaje, sino que en situaciones como la ocurrida en Los Lagos el 66% equivaliera al 33% en términos de escaños.

Esta respuesta, que no es única en la NM, me parece deplorable.

Deplorable porque refleja un compromiso parcial con la reforma electoral. Lo que le molesta a la vieja Concertación es la desproporcionalidad en la medida que les afecte a ellos, mas no como un defecto general del sistema binominal y minoritario. Esto se confirma también con el fracaso de la Comisión Boeninger, propuesta por Michelle Bachelet en su gobierno para terminar con el binominal, fracaso que se debió a que parlamentarios de la Concertación se opusieron al redistritaje para no perder su nicho electoral.

Deplorable porque le estamos dando la razón a la Alianza. Una gran crítica de la derecha a las intentonas de reforma electoral es que no hay consenso interno en la centroizquierda sobre cuál es el sistema que reemplazaría al binominalismo minoritario. Todos queremos otro sistema, pero algunos quieren un binominal corregido, otros un sistema proporcional, otros un sistema uninominal, otros un sistema mixto, habemos locos soñadores que nos gustarían las preferencias, habemos quienes valoramos los escaños nacionales, etc. Sin embargo, este triunfo de la NM los tiene tan felices que pareciera no haber razón práctica para cambiar el sistema electoral, salvo para impedir que ocurra la injusticia sufrida en Los Lagos.

Creo que dentro de la unidad que hay que generar en los grupos que no estamos representados en el Congreso, está la referida a las críticas al actual sistema y a los valores que queremos recogidos en un próximo sistema.

Del actual sistema no me gusta la distorsión en la representación, no me gusta que pierda el primer lugar (vaya o no vaya en lista), no me gusta el arrastre de diputados que salieron electos con el 5%, no me gusta que un distrito enorme como Maipú elija los mismos diputados que un distrito cada vez menos poblado como Vallenar, no me gusta que tengamos los mismos distritos de 1989 y no me gusta que partidos con una representación relevante queden fuera.

Quiero un sistema donde los escaños se repartan proporcionalmente a los votos, quiero que el primer lugar de una circunscripción/distrito gane (ojo que en el sistema previo a 1973 esto siempre ocurrió), quiero premiar el esfuerzo de los votos individuales en la medida de lo posible, quiero distritos con representantes proporcionales a su población, quiero redistritaje cada 10 años según el Censo y quiero que partidos como el Humanista, el Igualdad, el PRI y el PRO tengan su diputado, porque aunque sean posturas minoritarias, representan parte de la realidad del país y respetan la democracia.

Hay que dejarse de jugar a la experimentación electoral academicista y traducir estas inquietudes en acción política y conjunta. Ojalá con este pequeño espacio pueda ayudar a ello.


Te lo dice,

R.F.S.K.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Mi humilde análisis de la elección de ayer

Terminó la elección, las candidatas de los dos principales bloques políticos pasaron a segunda vuelta con un más que seguro triunfo de Michelle Bachelet en diciembre, la Nueva Mayoría tiene el control de ambas cámaras y la Alianza obtuvo la peor derrota electoral desde 1989. Pero eso no es todo...

Me di la lata de ver más datos de los que saldrán en la tele o se conversarán con un café mañana y éstas son algunas cosas que me llamaron la atención.


PRESIDENCIALES

1. Comparemos con 2009

Como recordarán ustedes, en primera vuelta de 2009, los resultados fueron: Sebastián Piñera, 44,06%; Eduardo Frei, 29,6%; Marco Enríquez-Ominami, 20,14%; y Jorge Arrate, 6,21%.

Mucho se puede decir para explicar sobre cómo la derecha cayó casi 20 puntos y cómo la Nueva Mayoría recuperó el piso del 45% aproximado de las primeras vueltas que se venía dando en 1999 y 2005. Dentro de este análisis informal, planteo algunas interpretaciones:

  • La votación de Marco y de Parisi hoy equivale a la de Marco en 2009. Esto confirma que hay un grupo de derecha que le apesta la Alianza y que busca a un candidato que los interprete en su descontento: primero buscaron a Marco, pero luego de darle su apoyo a Frei e izquierdizarse en el programa, se fueron con Parisi.
  • El Partido Comunista no es estadísticamente importante, porque las 2 candidaturas abiertamente de izquierda de esta elección (Claude y Miranda) obtuvieron un 4%, casi ni sintiendo la pérdida del liderazgo de los hoy miembros de la Nueva Mayoría.
  • La candidatura de Alfredo Sfeir no pertenece a una tendencia política. Dentro de los datos anexos, uno puede ver que el apoyo que obtuvo el candidato ecologista fue fuerte (entre el 6% y el 9%) en las comunas del barrio alto de Santiago, quienes votaron por él al promover cambios sin tener tintes políticos y hablando desde una perspectiva más amigable como la espiritualidad y la ecología.
  • Michelle Bachelet no ganó, sino que Evelyn Matthei perdió. Esto se debe al descontento desencadenado por el actual gobierno y por el esfuerzo de ésta última de afirmar al voto duro de la derecha en lugar de sostenerse en el 35% de aprobación de un presidente bastante moderado para los estándares de la derecha chilena. Considerando que el voto que se mueve entre la Alianza y la Concertación no es gente que tienda a anular o a abstenerse, lo que hizo bien Bachelet fue hacer leña del árbol caído y recoger el voto que se espantó de la derecha durante estos 4 años, sosteniéndose en su liderazgo afectivo y en su capacidad de tranquilizar a ricos y a pobres con políticas asistencialistas dentro de un marco neoliberal.


PARLAMENTARIAS

2. Si no hubiese habido binominal en esta elección...

En el Senado, la Nueva Mayoría no habría doblado en Antofagasta, ganando Manuel Rojas (UDI) en desmedro de Pedro Araya (IND-DC); mientras que la Alianza habría obtenido a sus 2 candidatos en Santiago Poniente, ganando Laurence Golborne (IND-UDI) y no Carlos Montes (PS). El resto, todo como está. De esta manera, la composición sería NM, 19 senadores; Alianza, 18 senadores; Independientes, 1 senador.

En la Cámara, con unos doblajes más y otros menos, la NM habría obtenido 65 escaños (3 menos que los obtenidos con binominal), la Alianza habría obtenido 50 (2 más), "Si tú quieres, Chile cambia" habría ganado 2 diputados (1 más, pero no habría salido Vlado Mirosevic en Arica) y habrían sido electos los mismos 3 independientes.

¿Conclusión? En esta elección el sistema binominal favoreció levemente a la Nueva Mayoría. ¿Explicación? La impopularidad de la Alianza favoreció los arrastres liderados por candidatos fuertes (el ejemplo claro es el de Fidel Espinoza, que con un 55% le permitió a Adolfo Alvial ser electo con un 6%, habiendo obtenido un cuarto lugar).

Esta leve ventaja de 2 senadores y 3 diputados extra le permitirá a la Nueva Mayoría poder reformar el sistema binominal negociando con los independientes, no con la Alianza. Por esto, ¿serán capaces de cambiar a la gallina de los huevos de oro y cumplir lo prometido en campaña? Veremos...


3. ¿Cómo perder una elección sacando primera mayoría?

Venimos hablando pestes del sistema electoral binominal desde que se concibió. Sin embargo, por primera vez desde 1989 se aplicó la regla de las listas en desmedro de la primera mayoría en votos.

En el distrito 30 correspondiente a la Provincia del Maipo, Marisela Santibáñez (PRO) obtuvo 37.776 votos (26,75%). En segundo lugar, salió Leonardo Soto (PS) con 35.396 (25,06%). Tercero, salió Jaime Bellolio (UDI) con 31.202 votos. Sin embargo, por arte de magia, los diputados son Soto y Bellolio. ¿Por qué? Porque el sistema actual privilegia a los bloques: la NM obtuvo 34,52%, la Alianza sacó 30,44% y STQCC sólo logró el 28%.

Un defensor del sistema actual dirá "le pasó por no tener un buen compañero de lista, porque la lista del PRO sí sacó un diputado en Arica" o "si candidatos independientes como Gabriel Boric o Alejandra Sepúlveda salieron electos, el sistema le permite a partidos chicos o personas con buena organización tener diputados". Sí, puedo concederles eso, pero en casi toda actividad humana hay algo sagrado y que ha sido violado abiertamente por nuestro sistema electoral: LA PERSONA QUE TIENE MÁS VOTOS DEBE GANAR. Punto.

Supuestamente ya tenemos los votos para reformar el sistema electoral. En 2014, no hay más excusas.


REGIONALES

4. Ojo con la elección de Consejeros Regionales

La atención tal vez la concentró la triste derrota del Compadre Moncho (a.k.a. Adriano Castillo) en la Circunscripción Provincial Santiago IV, pero como esta elección no genera la atención de las parlamentarias o las presidenciales, uno tiende a votar por la persona que conoce o derechamente por el partido que le es más afín. Por ello, y al igual que las elecciones de concejales, la elección de COREs es muy importante para ver el peso de los partidos y bloques políticos a nivel nacional, sobre todo considerando que acá todos los partidos compiten sin pactos por omisión y en todas las circunscripciones.

(Para el que le interese, la info está aquí: http://www.eleccionservel.cl/ELECCIONES2013/vistaNavegacionCore)

Observo lo siguiente:

  • El voto por la Nueva Mayoría en sus 2 listas estratégicas (46,72%) es idéntico al obtenido por Michelle Bachelet (46,68%) y similar al de la Concertación en las primeras vueltas presidenciales de 1999 (47,96%) y 2005 (45,96%). Esto me confirma que la Nueva Mayoría no tiene nada de nuevo: no pudo atraer a otros votantes que no fueran los de la Concertación desgastada más los aportados por el siempre disciplinado Partido Comunista de Chile.
  • La Alianza cayó bajo el tercio histórico. Se aplica lo mismo que a lo ocurrido con Evelyn Matthei en presidenciales. Sin embargo, hay un 7% de gente que apoya a la Alianza pero no a Matthei. Partiendo de la base que no creo que "la familia militar" sea electoralmente relevante, deben ser los liberales de doble filo (moral y económico) que prefirieron ser consecuentes y apoyar a Franco Parisi.
  • Las 3 listas que apoyan abiertamente la Asamblea Constituyente y otras reformas de izquierda (las lideradas por el Partido Humanista, Partido Igualdad + Partido Ecologista Verde y la del PRO) obtuvieron en su conjunto un no despreciable 14,22%. Este es un voto que podemos considerar como duro y programático a diferencia del que tuvieron Claude, Miranda, Marco y Sfeir. Es éste el porcentaje sobre el cual es posible trabajar hacia una candidatura única de reformas sociales efectivas y con el cual es posible atraer a fuerzas que se cansaron de ser minoritarias, como el Partido Comunista, o a partidos que ceden en sus principios por su supervivencia, como el MAS o el Partido Radical.


Te lo dice,

R.F.S.K.

martes, 12 de noviembre de 2013

Cosas que nunca están de más

Tiendo a percibir que escribo cosas para gente que tiene criterio político bastante formado, por no decir un voto "cortado". Sin embargo, ahí, en la soledad de la cámara de votación, hasta al comunista más irreflexivo de su militancia le surge la duda cuando no hay una hoz y martillo en la papeleta. Para todos ellos, para ustedes y para quienes quieren leer, les va esta humilde reflexión transversal fuera del lefebvrismo político.


1. El domingo es la única oportunidad para que nos escuchen...

... pero a diferencia de lo que dice Jordi Castell en la tele, quiero afirmar este cliché hacia la gente que en estos 4 años se convenció que la política va más allá del voto.

La política del día a día sirve para dialogar, para emocionar, para convencer, para aprender, para exponer nuestra personalidad en la sociedad. Sin embargo, la voz del pueblo queda siempre a merced de la buena voluntad de sus representantes. El único momento que la institucionalidad está obligada a actuar conforme a la ciudadanía es en las elecciones. Por esto, todos los que queremos cambiar lo malo o defender lo bueno tenemos el deber moral de decirlo a través de la persona que sea más leal a la visión de la sociedad que queremos.

Es verdad que 4 votos en un día cada 4 años es respetar poco la inteligencia y voluntad de las personas, pero siendo poco lo que hay, debemos usarlo. Precisamente porque queremos que nuestra voluntad sea consultada en más y mejores ocasiones es que debemos votar por mejorar nuestra actual situación ínfima en democracia.


2. La política es como el fútbol.

Por muchas razones: porque hay que jugar el partido para poder ganarlo, porque a veces se gana y a veces se pierde, porque con trabajo se logran triunfos, porque hay que conjugar talento con técnica, porque el reglamento favorece a los equipos grandes, etc. En política, eso sí, la mejor forma de defender no es atacando, pero no tengo llegada a Osvaldo Andrade...

Fuera de broma, lo importante es que con un escenario de voto voluntario ya no todo está tan escrito como antes. No sabemos si Michelle Bachelet (¿se fijaron en el cambio de pronunciación?) gana en primera vuelta, pero si no gana, tampoco está firmado que quien la acompañe en segunda vuelta sea Evelyn Matthei (¿cómo se pronuncia en alemán?). Si pasa Parisi o Enríquez-Ominami, puede ser una segunda vuelta nueva y no un déjà vu del Plebiscito de 1988. En las parlamentarias, el descontento incubado en 4 años puede cambiar los equilibrios y romper el empate.

En fin, en esta elección pueden pasar varias cosas que influyan en el mediano plazo. Hay razones para no quedarse en la casa o irse a la playa.


3. La elección parlamentaria es la madre de todas las batallas.

La Concertación (¿se acuerdan de esa coalición del arcoíris?) asegura no haber hecho todo lo que se propuso porque no contaba con las mayorías parlamentarias. La Coalición por el Cambio no pudo cumplir con todas las pesadillas de muchos gracias a que tampoco contaba con dichas mayorías. Por esto, toda decisión importante a falta de un presidente con coraje legal requiere de al menos 22 senadores y 69 diputados.

Con estos 2 números mágicos se puede, por ejemplo, cambiar el sistema electoral, reformar de verdad el sistema educacional, mejorar la participación estatal en la minería, favorecer la regulación de la economía, democratizar las decisiones locales, entre otros aspectos. También pueden ser designados Ministros de Corte Suprema y Tribunal Constitucional favorables a las libertades civiles y a una interpretación democrática de la actual carta fundamental.

Si votamos por senadores y diputados que crean y quieran trabajar por estas ideas, no necesariamente habrán reformas, pero no existirá la excusa que se nos ha dado para justificar 24 años de incapacidad de reformas sustanciales. Por esto, al menos vote en las parlamentarias...


4. Sean consecuentes con lo que creen a la hora de votar.

... pero vote en las parlamentarias por la persona que crea en el país en el que ustedes creen.

En nuestras incongruencias entre lo que pensamos y lo que votamos hay una razón de por qué habiendo madurado la sociedad chilena en términos de libertades e igualdades, aún tenemos un sistema jurídico y social que coarta la expresión de nuestra personalidad y que favorece una supervivencia darwinista.

Tomando como referencia lo expresado por la última encuesta CEP sobre los temas más valorados, una parte relevante de chilenos quiere reducir la diferencia de ingresos, nacionalizar el cobre, una educación superior gratuita, una descentralización efectiva y al menos la despenalización del aborto en casos de salud maternal y de violación. Muchos de estos temas ni siquiera han alcanzado a ser planteados en el Congreso. Por esto, trate en lo posible de informarse bien sobre su candidato, si se compromete con sus ideas y si moralmente le hace mejor a una política capturada por intereses poco ciudadanos.


5. Marquen AC en la esquina superior derecha de la papeleta de las presidenciales.

Vuelvo al punto primero. El domingo es la única oportunidad para que nos escuchen. Esto no significa que sólo hagamos 4 rayas donde quieren que las hagamos. El tema es que si contabilizáramos todos los mensajes alternativos o los votos nulos y blancos tuvieran interpretación única, estas conductas electorales darían mensajes que no pueden ser obviados.

Gracias a la creatividad jurídica de algunos, hoy podemos emitir un mensaje que nos nace y que nuestra institucionalidad no permite: el de plantearle a nuestra autoridad que queremos participar en la creación de nuevas normas fundamentales. Con la "AC" debidamente contabilizada, sabremos si es una minoría extremista o una mayoría consciente la que desea cambios sustanciales a nuestra organización. Si nuestros políticos hacen caso omiso, nos mostrarán lo pobre de nuestra democracia representativa, pero si se escucha nuestra voz en La Moneda y Valparaíso, habremos hecho una verdadera revolución democrática (lo dije y no se me cayó la cara).


Quería escribir sobre los Consejeros Regionales, pero se me hace tarde y no puedo abusar. Sólo decirles que si votan en Providencia, Ñuñoa, La Reina, Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea (tanto en el Cerro 18 como en La Dehesa), voten por el Compadre Moncho (Adriano Castillo). No nos va a pedir más de lo que le pidió al Pelao Venegas.


Te lo dice,

R.F.S.K.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Demasiado tarde

La carrera presidencial está corrida, se hagan los humildes los unos y se pongan muy soñadores los otros. La duda que dilucidaremos en 7 días y algunas horas más será si Michelle Bachelet resulta electa en primera o en segunda vuelta, siendo imposible derrotarla el próximo domingo y casi imposible en diciembre, dado que el más seguro escenario es la eterna repetición del plebiscito de 1988, en el que muchos de los que quieren derrotar al duopolio deberán salvar al país de la deresssha (citando a Osvaldo Andrade y a Camilo Escalona).

El día viernes 8, el candidato de la lista Tod@s a La Moneda, Marcel Claude, planteó una idea que es bastante lógica: las candidaturas de Alfredo Sfeir, Roxana Miranda, Marco Enríquez-Ominami y de él representan una visión de país y plantean programas de gobierno bastante parecidos, ¿por qué no unirse? Si le damos validez a las encuestas y reconocemos que hay desinterés en esta elección porque Bachelet ya la ganó, una candidatura conjunta de la izquierda popular, progresista y ecologista podría aspirar a alcanzar un segundo lugar, superando a la cada día más impopular candidatura de Evelyn Matthei y colocando en segunda vuelta al Chile de los últimos 24 años con el Chile de los próximos 24 años.

¿Por qué no unirse ahora?

Porque es demasiado tarde. Todos han hecho su esfuerzo, han convencido a sus electores y se tienen confianza para el domingo 17. También han marcado sus diferencias entre sí. La papeleta ya está impresa y por más que aparezcan Sfeir o Marco diciendo "Voten por Fulano para derrotar al duopolio", los apoyos a uno u otro no son fácilmente endosables. Por eso, pasó la vieja.

¿Por qué no haberse unido antes?

Hubo intentos de unidad entre varias de las candidaturas que veremos en la cédula presidencial. Franco Parisi y Enríquez-Ominami sondearon la posibilidad de una candidatura conjunta, la cual no resultó por los personalismos de ambos. Miranda y Claude buscaron una candidatura única de izquierda, pero la eterna pugna de las cúpulas en 4 paredes y las bases en la plaza pública motivó a la candidata del Partido Igualdad a descartar dicha posibilidad. Miranda y Sfeir buscaron un acercamiento, el cual sólo se dio a nivel de lista parlamentaria conjunta entre los partidos que representan. En fin...

Imagínense que el Partido Igualdad, el Humanista, el Progresista y el Ecologista Verde hubiesen participado en única lista presidencial, parlamentaria y regional; incluso haciendo parte a quienes no están tan convencidos en la Nueva Mayoría (¿?). El desencanto ante los gobiernos de la Concertación y de la Alianza se habría encarnado en un proyecto único en la diversidad. Algunos sectores rescatarían la imaginería de la izquierda clásica, otros una idea más moderna; unos habrían apuntado a la sensibilidad de la clase alta/sensible y media y otros a los marginados política y socialmente; unos le darían legitimidad ante lo intelectual y otros ante lo emocional. Habría sido esperanzador y quizás victorioso ver esta idea de proyecto, poniéndole fin quizá al duopolio y alzando de manera legítima y representativa a un tercer bloque con senadores y diputados, volviendo a un sistema político vivo. Habríamos logrado el sueño de un Frente Amplio como el uruguayo, el que tanto decimos admirar muchos de los que nos encontramos divididos por pequeñeces.

El problema de la unidad en la izquierda es histórico. Siempre verás 2 o 3 veces más partidos de izquierda que de derecha en la papeleta. Cada uno dice tener una razón verdadera de existir y subsistir separadamente del otro, cuando son más las peleas personales, las formas desligadas de los principios y circunstancias del momento los motivos que dividen a proyectos que, de estar unidos al menos como coalición, podrían lograr cambios reales. Lamentablemente, unos partidos creen jugarse su existencia (cuando igual sacarán menos del 5% y deberán juntar las firmas de nuevo), otros aún no logran existir sin su líder (sí, el PRO) y otros no se convencen que se requiere la mayoría absoluta de los votos para llegar a La Moneda. Por esto, y no por la interpretación del matrimonio igualitario, de la gratuidad en la educación o de la forma de cambiar la Constitución, es que las listas de Claude, Enríquez-Ominami, Miranda y Sfeir no trabajan juntas.

¿Podremos unirnos mañana?

Aquí está el desafío. Creo que la ecología política de Sfeir, la fuerza popular de Miranda, la sociedad de derechos de Claude y la democracia económica de Marco son compatibles para trabajar en una coalición política que una dentro de su diversidad. Véamonos muchos de quienes votamos por alguno de estos candidatos: seguramente dudamos entre más de uno de ellos y son más las virtudes de uno que los defectos de los otros los que terminaron por convencernos, sin tener mayores diferencias. Podemos y debemos trabajar juntos para el cambio que queremos ver en Chile, sobre todo considerando que en el gobierno subsiguiente, si no en el de Bachelet, tendremos que discutir un nuevo contrato social para todos.

Si realmente creemos en la democracia participativa, quienes simpatizamos con estas candidaturas debemos ser instigadores de un proyecto unitario. Quedarnos cruzados de brazos o mirándonos desde la diferencia sólo permitirá que la inercia, el populismo y una política construida sobre la base de más recursos para tener menos cambios, nos ganen por paliza, una y otra vez.

Gracias, Marcel, te llamamos, pero es demasiado tarde. Nos vemos en 2017.

Te lo dice,

R.F.S.K.

martes, 5 de noviembre de 2013

El observatorio judicial (o Por qué la derecha chilena sigue siendo fascista)

La candidata presidencial de la Alianza, Evelyn Matthei, ha propuesto como principal medida en favor de la seguridad ciudadana, instituir un observatorio judicial. Consiste en crear una entidad que monitoree las sentencias judiciales en materia penal y las publicite, de modo que la gente tenga un conocimiento de las decisiones tomadas por los jueces y pueda presionar a la autoridad a adoptar mejores medidas relacionadas con la justicia, particularmente a la hora de designar jueces y ministros. Esta medida, en los últimos días, ha contado con el apoyo abierto del gobierno de Sebastián Piñera, quien particularmente ha sido crítico de la labor de los jueces en relación al combate a la delincuencia.

No suelo ser de aquellos leguleyos histéricos que coloca la independencia del Poder Judicial en un pedestal. Para mí, un presidente o ministro puede opinar sobre un juicio una vez que se encuentre terminado y puede criticar una decisión, incluso llegando al extremo de enviar un proyecto de ley para que ningún juez más falle como tal o cual juez. Los jueces interpretan el producto de un trabajo conjunto de los Poderes Ejecutivo y Legislativo, por lo que la deliberación sobre su labor es parte de mejorar la legislación mientras no se afecten juicios pendientes.

Sin embargo, la medida planteada por Matthei y alabada en pleno por su bloque político me parece negativa.

En primer lugar, porque parte de una premisa bastante dudosa. Para la Alianza, "el gobierno lo ha hecho bien, Carabineros lo ha hecho bien, el Ministerio Público trabaja sobre la base de la ley y de la acción policial... entonces son los jueces los que dejan libres a los delincuentes". No es necesario leer a Michel Foucault para darse cuenta que la delincuencia no se resuelve mandando presa a la gente o creando nuevas razones para encerrar a la gente que tiene conductas moralmente reprochables. Se resuelve con acciones relacionadas con la educación de niños y adultos, con un sistema penitenciario en subsidio y que sirva de efectiva lección y con un sistema de rehabilitación integral. Estas acciones dependen principalmente del gobierno y secundariamente del Congreso, pero en muy escasa medida de los Tribunales de Justicia, cuya labor es eminentemente reactiva y tiene poco margen de creatividad social.

En segundo lugar, porque parte de otra idea bastante dudosa. Para la Alianza (¿se acuerdan de la Coalición por el Cambio?), "vivimos con una sensación constante de miedo a salir a las calles". Este miedo existe en guetos creados por la exclusión social y por el olvido gubernamental, pero no se justifica en barrios y hogares donde hay delitos dolorosos, pero aislados. Con este discurso, se instala esta sensación de miedo y se apela a él para sacar de la gente su rabia y llevarla a la esfera pública. La Alianza crea un duelo entre los buenos y los malos, siendo ellos los buenos, los que están con la gente y contra los delincuentes, e invitan a la gente a expresarse con su voto contra los malos, contra quienes interpretan la ley contra la gente y dejan libre a ese indeseable. En definitiva, la derecha busca el apoyo ciudadano iracundo para legitimar su proyecto de justicia, dirigido históricamente más a la prisión que a la prevención/rehabilitación, el cual le concede poco margen de criterio jurídico al juez.

En último lugar, porque termina en una idea bastante dudosa: la efectiva intervención política del Poder Judicial. El poner a los jueces en la plaza pública para ser linchados por la ciudadanía rabiosa genera un condicionamiento en la decisión de los jueces, inhibiendo las distintas interpretaciones plausibles y estableciendo un tipo de juez ideal a quienes aspiran a ascensos en la judicatura. Se podrá pensar que el concepto de justicia penal que busca la Alianza es apolítico y que se basa en criterios objetivos, pero eso equivale a pensar que es parte de la idea de justicia el establecer un derecho penal del autor, un procedimiento desbalanceado o menores beneficios a presos por determinados delitos, cuando es imposible negar que las decisiones en materia penal son políticas.

No quiero sonar exagerado, pero el insistir en la cárcel como solución, el instalar el miedo para crear una guerra santa que justifique medidas drásticas y el crear subterfugios para nombrar jueces de una visión político-penal son ideas que pertenecen a un gobierno de corte autoritario, por no decir fascista. Hay nula fe en la educación y mucha fe en la represión, se busca apelar a la ira más que a la inteligencia para adoptar decisiones y se tiene una percepción negativa de la deliberación para decidir sobre uno de los aspectos más valorados por las personas: la libertad.

Dudo que Angela Merkel avale una medida así de la nueva derecha.

Te lo dice,

R.F.S.K.
Si te gustó, gracias por compartir. Si no te gustó, gracias por comentar.