lunes, 18 de noviembre de 2013

Mi humilde análisis de la elección de ayer

Terminó la elección, las candidatas de los dos principales bloques políticos pasaron a segunda vuelta con un más que seguro triunfo de Michelle Bachelet en diciembre, la Nueva Mayoría tiene el control de ambas cámaras y la Alianza obtuvo la peor derrota electoral desde 1989. Pero eso no es todo...

Me di la lata de ver más datos de los que saldrán en la tele o se conversarán con un café mañana y éstas son algunas cosas que me llamaron la atención.


PRESIDENCIALES

1. Comparemos con 2009

Como recordarán ustedes, en primera vuelta de 2009, los resultados fueron: Sebastián Piñera, 44,06%; Eduardo Frei, 29,6%; Marco Enríquez-Ominami, 20,14%; y Jorge Arrate, 6,21%.

Mucho se puede decir para explicar sobre cómo la derecha cayó casi 20 puntos y cómo la Nueva Mayoría recuperó el piso del 45% aproximado de las primeras vueltas que se venía dando en 1999 y 2005. Dentro de este análisis informal, planteo algunas interpretaciones:

  • La votación de Marco y de Parisi hoy equivale a la de Marco en 2009. Esto confirma que hay un grupo de derecha que le apesta la Alianza y que busca a un candidato que los interprete en su descontento: primero buscaron a Marco, pero luego de darle su apoyo a Frei e izquierdizarse en el programa, se fueron con Parisi.
  • El Partido Comunista no es estadísticamente importante, porque las 2 candidaturas abiertamente de izquierda de esta elección (Claude y Miranda) obtuvieron un 4%, casi ni sintiendo la pérdida del liderazgo de los hoy miembros de la Nueva Mayoría.
  • La candidatura de Alfredo Sfeir no pertenece a una tendencia política. Dentro de los datos anexos, uno puede ver que el apoyo que obtuvo el candidato ecologista fue fuerte (entre el 6% y el 9%) en las comunas del barrio alto de Santiago, quienes votaron por él al promover cambios sin tener tintes políticos y hablando desde una perspectiva más amigable como la espiritualidad y la ecología.
  • Michelle Bachelet no ganó, sino que Evelyn Matthei perdió. Esto se debe al descontento desencadenado por el actual gobierno y por el esfuerzo de ésta última de afirmar al voto duro de la derecha en lugar de sostenerse en el 35% de aprobación de un presidente bastante moderado para los estándares de la derecha chilena. Considerando que el voto que se mueve entre la Alianza y la Concertación no es gente que tienda a anular o a abstenerse, lo que hizo bien Bachelet fue hacer leña del árbol caído y recoger el voto que se espantó de la derecha durante estos 4 años, sosteniéndose en su liderazgo afectivo y en su capacidad de tranquilizar a ricos y a pobres con políticas asistencialistas dentro de un marco neoliberal.


PARLAMENTARIAS

2. Si no hubiese habido binominal en esta elección...

En el Senado, la Nueva Mayoría no habría doblado en Antofagasta, ganando Manuel Rojas (UDI) en desmedro de Pedro Araya (IND-DC); mientras que la Alianza habría obtenido a sus 2 candidatos en Santiago Poniente, ganando Laurence Golborne (IND-UDI) y no Carlos Montes (PS). El resto, todo como está. De esta manera, la composición sería NM, 19 senadores; Alianza, 18 senadores; Independientes, 1 senador.

En la Cámara, con unos doblajes más y otros menos, la NM habría obtenido 65 escaños (3 menos que los obtenidos con binominal), la Alianza habría obtenido 50 (2 más), "Si tú quieres, Chile cambia" habría ganado 2 diputados (1 más, pero no habría salido Vlado Mirosevic en Arica) y habrían sido electos los mismos 3 independientes.

¿Conclusión? En esta elección el sistema binominal favoreció levemente a la Nueva Mayoría. ¿Explicación? La impopularidad de la Alianza favoreció los arrastres liderados por candidatos fuertes (el ejemplo claro es el de Fidel Espinoza, que con un 55% le permitió a Adolfo Alvial ser electo con un 6%, habiendo obtenido un cuarto lugar).

Esta leve ventaja de 2 senadores y 3 diputados extra le permitirá a la Nueva Mayoría poder reformar el sistema binominal negociando con los independientes, no con la Alianza. Por esto, ¿serán capaces de cambiar a la gallina de los huevos de oro y cumplir lo prometido en campaña? Veremos...


3. ¿Cómo perder una elección sacando primera mayoría?

Venimos hablando pestes del sistema electoral binominal desde que se concibió. Sin embargo, por primera vez desde 1989 se aplicó la regla de las listas en desmedro de la primera mayoría en votos.

En el distrito 30 correspondiente a la Provincia del Maipo, Marisela Santibáñez (PRO) obtuvo 37.776 votos (26,75%). En segundo lugar, salió Leonardo Soto (PS) con 35.396 (25,06%). Tercero, salió Jaime Bellolio (UDI) con 31.202 votos. Sin embargo, por arte de magia, los diputados son Soto y Bellolio. ¿Por qué? Porque el sistema actual privilegia a los bloques: la NM obtuvo 34,52%, la Alianza sacó 30,44% y STQCC sólo logró el 28%.

Un defensor del sistema actual dirá "le pasó por no tener un buen compañero de lista, porque la lista del PRO sí sacó un diputado en Arica" o "si candidatos independientes como Gabriel Boric o Alejandra Sepúlveda salieron electos, el sistema le permite a partidos chicos o personas con buena organización tener diputados". Sí, puedo concederles eso, pero en casi toda actividad humana hay algo sagrado y que ha sido violado abiertamente por nuestro sistema electoral: LA PERSONA QUE TIENE MÁS VOTOS DEBE GANAR. Punto.

Supuestamente ya tenemos los votos para reformar el sistema electoral. En 2014, no hay más excusas.


REGIONALES

4. Ojo con la elección de Consejeros Regionales

La atención tal vez la concentró la triste derrota del Compadre Moncho (a.k.a. Adriano Castillo) en la Circunscripción Provincial Santiago IV, pero como esta elección no genera la atención de las parlamentarias o las presidenciales, uno tiende a votar por la persona que conoce o derechamente por el partido que le es más afín. Por ello, y al igual que las elecciones de concejales, la elección de COREs es muy importante para ver el peso de los partidos y bloques políticos a nivel nacional, sobre todo considerando que acá todos los partidos compiten sin pactos por omisión y en todas las circunscripciones.

(Para el que le interese, la info está aquí: http://www.eleccionservel.cl/ELECCIONES2013/vistaNavegacionCore)

Observo lo siguiente:

  • El voto por la Nueva Mayoría en sus 2 listas estratégicas (46,72%) es idéntico al obtenido por Michelle Bachelet (46,68%) y similar al de la Concertación en las primeras vueltas presidenciales de 1999 (47,96%) y 2005 (45,96%). Esto me confirma que la Nueva Mayoría no tiene nada de nuevo: no pudo atraer a otros votantes que no fueran los de la Concertación desgastada más los aportados por el siempre disciplinado Partido Comunista de Chile.
  • La Alianza cayó bajo el tercio histórico. Se aplica lo mismo que a lo ocurrido con Evelyn Matthei en presidenciales. Sin embargo, hay un 7% de gente que apoya a la Alianza pero no a Matthei. Partiendo de la base que no creo que "la familia militar" sea electoralmente relevante, deben ser los liberales de doble filo (moral y económico) que prefirieron ser consecuentes y apoyar a Franco Parisi.
  • Las 3 listas que apoyan abiertamente la Asamblea Constituyente y otras reformas de izquierda (las lideradas por el Partido Humanista, Partido Igualdad + Partido Ecologista Verde y la del PRO) obtuvieron en su conjunto un no despreciable 14,22%. Este es un voto que podemos considerar como duro y programático a diferencia del que tuvieron Claude, Miranda, Marco y Sfeir. Es éste el porcentaje sobre el cual es posible trabajar hacia una candidatura única de reformas sociales efectivas y con el cual es posible atraer a fuerzas que se cansaron de ser minoritarias, como el Partido Comunista, o a partidos que ceden en sus principios por su supervivencia, como el MAS o el Partido Radical.


Te lo dice,

R.F.S.K.
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