martes, 19 de noviembre de 2013

¿Y el sistema electoral?

El aplastante triunfo electoral de la Nueva Mayoría (dejen de venderla y cámbiense de nombre, por favor) se tradujo en la obtención de 68 escaños en la Cámara de Diputados. Por su parte, la Alianza bajó la barrera psicológica de los 50, perdiendo el veto en reformas a leyes orgánico constitucionales. Los restantes 4 diputados son independientes (3) y un diputado del tercer Partido Liberal que tiene Chile.

Si lo llevamos a votación, la NM obtuvo 47,76% de los votos en la elección de diputados; la Alianza, 36,17%; Si Tú Quieres, Chile Cambia (lista del PRO y del Partido Liberal), 5,45% y otros 3 bloques obtuvieron porcentajes entre el 1% y el 3%. Los independientes en su conjunto lograron el 3,31%.

Si el sistema electoral buscara una proporcionalidad estricta, sin umbral de elección (o sea, sin exigirles a una lista un determinado porcentaje para obtener diputados), la composición de la Cámara en 2014 sería la siguiente:

  • NM: 58 diputados (10 menos)
  • Alianza: 44 (-4)
  • STQCC: 6 (+5)
  • Partido Humanista: 4 (+4)
  • Independientes (si fueran en forma de lista): 4 (+1)
  • Nueva Constitución para Chile: 3 (+3)
  • PRI: 1 (+1)


OK, puedo ceder en el tema de los llamados "partidos marginales" y exigir un porcentaje de representatividad. Un 5% parece razonable. Si estableciéramos ese umbral y restando los 3 diputados independientes que por su naturaleza no pueden ir en lista, un resultado proporcional sería el siguiente:

  • NM: 63 diputados (-5)
  • Alianza: 47 (-1)
  • STQCC: 7 (+6)


Con estos datos, podemos concluir que tanto los porcentajes de la NM como de la Alianza se encuentran sobrerrepresentados en la Cámara. Algunos dirán gobernabilidad, otros exclusión.

Lo que a mí me preocupa es que el bloque de centroizquierda se haya mantenido en estos días tan feliz con el resultado pero tan complaciente con el sistema electoral que en el papel decían criticar.

Ayer, en Más Vale Tarde, Álvaro Escobar le preguntó sobre esto último a Alejandro Guillier (IND-PRSD), senador electo por Antofagasta y que con su alta votación y con la división de la Alianza permitió que su compañero de lista, Pedro Araya (IND-DC) fuese electo con el tercer lugar. El otrora lector de noticias contestó que lo perjudicial no era el doblaje, sino que en situaciones como la ocurrida en Los Lagos el 66% equivaliera al 33% en términos de escaños.

Esta respuesta, que no es única en la NM, me parece deplorable.

Deplorable porque refleja un compromiso parcial con la reforma electoral. Lo que le molesta a la vieja Concertación es la desproporcionalidad en la medida que les afecte a ellos, mas no como un defecto general del sistema binominal y minoritario. Esto se confirma también con el fracaso de la Comisión Boeninger, propuesta por Michelle Bachelet en su gobierno para terminar con el binominal, fracaso que se debió a que parlamentarios de la Concertación se opusieron al redistritaje para no perder su nicho electoral.

Deplorable porque le estamos dando la razón a la Alianza. Una gran crítica de la derecha a las intentonas de reforma electoral es que no hay consenso interno en la centroizquierda sobre cuál es el sistema que reemplazaría al binominalismo minoritario. Todos queremos otro sistema, pero algunos quieren un binominal corregido, otros un sistema proporcional, otros un sistema uninominal, otros un sistema mixto, habemos locos soñadores que nos gustarían las preferencias, habemos quienes valoramos los escaños nacionales, etc. Sin embargo, este triunfo de la NM los tiene tan felices que pareciera no haber razón práctica para cambiar el sistema electoral, salvo para impedir que ocurra la injusticia sufrida en Los Lagos.

Creo que dentro de la unidad que hay que generar en los grupos que no estamos representados en el Congreso, está la referida a las críticas al actual sistema y a los valores que queremos recogidos en un próximo sistema.

Del actual sistema no me gusta la distorsión en la representación, no me gusta que pierda el primer lugar (vaya o no vaya en lista), no me gusta el arrastre de diputados que salieron electos con el 5%, no me gusta que un distrito enorme como Maipú elija los mismos diputados que un distrito cada vez menos poblado como Vallenar, no me gusta que tengamos los mismos distritos de 1989 y no me gusta que partidos con una representación relevante queden fuera.

Quiero un sistema donde los escaños se repartan proporcionalmente a los votos, quiero que el primer lugar de una circunscripción/distrito gane (ojo que en el sistema previo a 1973 esto siempre ocurrió), quiero premiar el esfuerzo de los votos individuales en la medida de lo posible, quiero distritos con representantes proporcionales a su población, quiero redistritaje cada 10 años según el Censo y quiero que partidos como el Humanista, el Igualdad, el PRI y el PRO tengan su diputado, porque aunque sean posturas minoritarias, representan parte de la realidad del país y respetan la democracia.

Hay que dejarse de jugar a la experimentación electoral academicista y traducir estas inquietudes en acción política y conjunta. Ojalá con este pequeño espacio pueda ayudar a ello.


Te lo dice,

R.F.S.K.
Si te gustó, gracias por compartir. Si no te gustó, gracias por comentar.