miércoles, 19 de febrero de 2014

¿Cuesta mucho?

Venezuela es la Cuba del Siglo XXI: para la izquierda, es la luz de esperanza y señal de victoria del socialismo en América Latina; para la derecha, es el feudo inexplicablemente perdido y ejemplo de fracaso del socialismo. Además, ambos bandos que se encuentran hoy en conflicto, el bolivarianismo chavista y la oposición ejercida por la Mesa de Unidad Democrática, generan en sectores de nuestra política un sentimiento religioso: el PC y federaciones estudiantiles de izquierda apoyan incondicionalmente el esfuerzo del gobierno de Nicolás Maduro y critican las tácticas de desabastecimiento y derrocamiento empleadas por la oposición, mientras que el conservadurismo más reaccionario de Chile clama por los derechos fundamentales de los manifestantes, en circunstancias que nunca han alegado por los derechos de manifestante alguno en su propio país.

En mi opinión, la crisis que existe hoy en Venezuela es una buena prueba a nuestra conciencia política sobre qué tan democráticos somos, entendiendo la democracia como una forma de vida que engloba las elecciones libres, el respeto a los derechos humanos y la libertad entendida como una proyección de la personalidad más que de las cosas.

a) Nos gusten o no el gobierno de Maduro y la figura de Hugo Chávez, quienes creemos en la democracia debemos respetar y aspirar al respeto de las reglas sociales que cada país se ha dado en forma legítima. En Venezuela, hay un presidente elegido democráticamente, bajo un concepto de democracia que se ha dado libremente el pueblo venezolano y éste merece respeto por parte de los venezolanos y de los demás pueblos.

b) En la actual sociedad de la información, lo que nos llega por ambos bandos es excesivo y diverso: que hay asesinatos y torturas, que todo es un montaje, que hay control de los medios, que hay gobiernos extranjeros saboteando al de Venezuela, etc. Fuera de la duda que un chileno sentado frente al computador puede tener, sí se puede sostener que:

  • Hay una crisis social en la que quienes estuvieron insensiblemente en el poder por 40 años dejaron de estarlo y que quienes llevan 15 han actuado con excesos en la búsqueda de justicia social.
  • Los gobiernos de Chávez y Maduro, pese a establecer mecanismos más democráticos que los anteriores, poco han hecho para generar paz social, cayendo en el revanchismo.
  • La oposición no ha sido capaz de deshacerse de su pasado oligárquico, cayendo (no sé si por iniciativa propia o por poderes fácticos sin escrúpulos) en actitudes sediciosas y favorables al derrocamiento del presidente.
  • La violencia actualmente existente en Venezuela es inaceptable y requiere un compromiso de ambas partes, igualmente erradas en su forma de actuar en defensa de lo que creen justo.


c) Más allá de toda duda, existe violencia en Venezuela en la cual ambos bandos son responsables, pero primeramente el gobierno. Los gobiernos de los países están al servicio de todas las personas, estén o no de acuerdo con ellos. Sólo la existencia de un ataque por parte de la oposición organizada justifica una respuesta gubernamental. No se puede estar sembrando el odio en el discurso y luego en la acción hacia un sector de la población que piensa distinto al proyecto bolivariano, más aún cuando se tiene el monopolio del uso de la fuerza, porque ambas ideas asociadas sólo llevan al resultado que tenemos hoy y que esperamos no recrudezca.

d) Si uno considera que el gobierno de un país está actuando mal, como lo está haciendo el gobierno venezolano, afectando los derechos y libertades de las personas, en democracia debe recurrirse en primer lugar a todos los medios que la ley nos brinda: desde la legítima oposición política, pasando por las manifestaciones y llegando a juicios contra las autoridades o al referéndum revocatorio del mandato presidencial. El problema es que la oposición venezolana tampoco ofrece garantías de ser democrática, cayendo en actitudes igual de ilegales y perjudiciales como las del gobierno que se busca denunciar.

e) Relacionado con lo anterior, ¿es legítimo aspirar a derrocar a Maduro? Yo creo que la existencia de tiranías que no le ofrecen posibilidad alguna de existencia a los disidentes sí justifican revoluciones como la ocurrida en Egipto en 2011. El tema está en ver si el mal gobierno de Maduro es una tiranía como la que ejercía Mubarak en Egipto, como la que ejerce evidentemente Al-Assad en Siria o camufladamente Castro en Cuba. En este sentido, el conflicto venezolano no se asemeja a una realidad tiránica, sino a un conflicto social en el que existe espacio para la negociación interna.

En conclusión, esta crisis nos sirve para evaluar nuestra conciencia democrática. Quien cree en la peor forma de gobierno, con excepción de todas las demás, debe respetar los gobiernos legítimamente constituidos, conocer el trasfondo de la crisis más allá de la simpatía con un sector, condenar la violencia ejercida por el Estado hacia sus legítimos disidentes, emplear todas las formas institucionales de denuncia del mal gobierno y evitar los llamados a derrocar a gobernantes no-dictatoriales.

¿Cuesta mucho decir esto?

Te lo dice,

R.F.S.K.
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