jueves, 21 de agosto de 2014

Idea loca Nº 3: Feriados regionales

Chile es un país sumamente diverso. No es novedad para ustedes, pero en Chile vivimos caucásicos, mestizos, indígenas, afrodescendientes e inmigrantes asiáticos. Vivimos en lugares donde no cae una sola gota de agua y en zonas donde ver el sol es un milagro. Si bien el folclor es esencialmente relacionado con el campo y la agricultura, la forma en que ella inspira a su gente en el Norte Grande, en el Norte Chico, en el Valle Central o en los bosques y canales del sur no es la misma. En algunos lugares tenemos cosas más en común con nuestros hermanos argentinos, bolivianos o peruanos que con el chileno de (por decir un lugar típico chileno) Pomaire. También debemos reconocer, no como señal de decadencia, sino como consecuencia del desarrollo humano, que hay una cultura urbana particular.

Si sostener la diversidad cultural chilena es difícil, imagínense lo difícil que es reconocer distintas historias dentro de nuestra historia nacional.

El centralismo de nuestro país nos ha llevado a sostener una historia única que va esencialmente definida a partir de la acción del Estado dirigido desde Santiago. En este sentido, las regiones aparecen únicamente cuando hay que poblarlas (como en el caso de la Araucanía o Magallanes), cuando hay que sofocar rivalidades (como en Atacama o en Concepción) o cuando hubo que incorporar ciertas regiones por tal o cual guerra o tratado (el Norte Grande).

Hay casos extraños. Por ejemplo, la Región de Coquimbo. Chile nunca tuvo que iniciar una guerra para conquistar la actual IV Región, porque siempre fue parte de Chile. Tampoco hubo mayor resistencia indígena, como sí la hubo al sur del Biobío. Si uno pudiera hacer el catastro de la importancia de Coquimbo en la historia de Chile, piensa en los piratas, las minas de plata y cobre y en 1859 fue parte de una revolución. Nada más. Una historia más basada en la gente y en los procesos y no tanto en la acción estatal centralista nos recordaría aspectos importantes como lo vital que fue La Serena como único punto intermedio entre Lima y Santiago durante la colonia, el desarrollo agropecuario en un terreno no fácil y sin la tecnología de hoy, el servir de punto de partida (y uno de los principales puntos de abastecimiento) en la conquista del Norte Grande y la existencia de una sociedad autosuficiente por las minas de hierro que servían de base para el desarrollo industrial (en La Serena y Coquimbo hubo tren, teléfono, alcantarillado, electricidad, vehículos y vuelos aéreos casi en forma simultánea a Santiago o Valparaíso). Sin embargo, llegamos al punto triste de reconocer que pocos conocen y valoran esta historia, ni siquiera los propios coquimbanos/serenenses.

(Y estoy seguro que esto mismo se replica en muchas otras regiones de Chile)

¿Por qué es importante reconocer la diversidad histórica de nuestro país? Porque nos sirve para saber cómo el hombre se ha enfrentado a la geografía de su zona y cómo ha dado solución a temas como el clima, la falta o exceso de recursos, la falta de comunicación, etc. Porque nos sirve para valorar los aportes reales que cada zona le ha dado al país y entender que Chile no sería lo que es sin el salitre o el cobre del norte, la agricultura del Valle Central, el comercio de los puertos o la ganadería del sur. Porque nos muestra que en todo nuestro país siempre han habido oportunidades para desarrollar la actividad que deseemos y que siempre han habido personas que han alcanzado sus metas haciendo buen uso de lo que existe y haciendo esfuerzos importantes para traer lo que no hay. Porque también han existido desastres naturales y humanos propios de dichas zonas, que no queremos replicar o que debemos recordar como ejemplo para el futuro. Porque en las huelgas del norte, las haciendas del centro, las reducciones indígenas del centro sur y en las embarcaciones de los canales se manifiesta la realidad de nuestro país.

Ya... mucho bla bla del que les fascina. Vayámonos a los feriados regionales.

Pese a que existen algunos feriados regionales, como la conmemoración de la Toma del Morro de Arica en la XV Región o el 20 de Septiembre en la IV Región (Día en que llegaron las noticias de la Primera Junta de Gobierno a La Serena y Coquimbo), debería instituirse un día feriado por cada región en el que se celebre o recuerde un evento importante en su historia; día que debe ir acompañado de un programa educacional que genere conciencia sobre la cultura e historia propias y la realización de actividades.

Hoy tenemos un día en el que (se supone que) pensamos en nuestro país, en el que celebramos nuestra unidad, pero no tenemos un día en el que celebremos nuestra diversidad regional, nuestras historias, nuestra cultura propia de Visviri o de Puerto Williams, pasando por Putaendo o Carahue. No organizamos algo ni esperamos un momento para recordar a la tierra que nos vio nacer, tierra que es tan chilena como el Palacio de La Moneda o el puesto del Rey del Mote con Huesillos. Cierto que existen los aniversarios de las ciudades, pero, a no ser que haya que desfilar con cara de asco o ser citado en calidad de autoridad, se trata de efemérides que no generan conciencia real.

Dicho esto, recojo la eterna crítica sobre el exceso de feriados. Como es un feriado válido en cada región, es sólo un día más en el calendario. No debería afectar. pudiendo reemplazar a algún otro feriado que haya quedado un tanto en desuso, o derechamente asumirnos un Estado laico y pacífico y reducir las festividades religiosas y militares. Si alguien quisiera incentivar el turismo y el comercio en una región en particular, podría hacerse válido que si una persona de Santiago está en Arica para el 7 de junio, pueda justificar su ausencia laboral.

Si estamos hablando entre personas razonables, celebrar a nuestras regiones es más un beneficio social que una pérdida económica. Más que un orgullo chauvinista, desarrollamos un verdadero sentido de pertenencia a lo largo de nuestro país, generando la conciencia que podemos realizar nuestra idea de felicidad en el lugar que nos vio nacer o crecer.

Te lo dice,

R.F.S.K.
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