martes, 21 de julio de 2015

Idea loca N° 4: Solidaridad deportiva

Hace un tiempo me preguntaba por qué el Estado tiene que financiar o participar del deporte. Entiendo que el deporte es importante para todos en la medida que nos ayuda a tener una vida más saludable, pero si ese es el fin, el Estado debería financiar estadios, piscinas, velódromos o gimnasios públicos para que las escuelas y el público en general los pueda utilizar, y formar instructores que permitan la práctica de los distintos deportes. Lo demás, como financiar a los deportistas olímpicos o (la brillantísima idea de) subsidiar entradas para el Mundial de Fútbol Sub-17, sería distraer fondos de aspectos más relevantes para la búsqueda de la felicidad.

Viendo los Juegos Panamericanos de este año, he ido cambiando mi parecer. Pensaba por ejemplo en la marcha, aquel deporte macabro en el que además de ritmo, resistencia y velocidad, hay que mantener permanentemente un pie en el suelo: hay que ser una persona tremenda para lograr ganar una marcha sin que se te vayan los dos pies arriba intentando acelerar. Y como la marcha, hay distintos deportes en que gente se convence de un sueño en base al talento y la perseverancia; logrando luchar contra el estigma social, la falta de recursos y las propias limitaciones; consiguiendo después de largas jornadas de ocho horas movimientos perfectos; brillando ante los ojos no sólo de los chilenos sino del mundo y diciéndonos con cada medalla o récord que se puede.

No se trata de ese objetivo de supremacía racial de comienzos del Siglo XX, de la hegemonía que buscaban las superpotencias en la Guerra Fría, ni tampoco se trata de colocar a un país poco conocido en el mapa. Se trata que al triunfar, el deportista nos dice que trabajando de manera perseverante los talentos propios, se puede alcanzar cualquier meta, no importando si se es blanco, indio, alto, chico, feo, rubio, pobre, rico, del este, del oeste o ateo. Si el deportista, que es de mi misma comunidad y se ríe y llora igual que yo, pudo lograrlo, ¿por qué yo no?

Es esta pregunta motivacional es la que la sociedad entera, partiendo por el Estado, debe ayudar a instigar en todos nosotros, aportando al financiamiento y entrenamiento de los distintos deportes, pero también a su difusión, pues de poco sirve tener deportistas que triunfan en competencias importantes si los medios de comunicación chilenos no enfatizan sus logros y si las organizaciones deportivas no aprovechan de llevar la práctica de sus respectivas disciplinas a las escuelas y los barrios.

Ahora bien, todos estamos conscientes de los permanentes problemas que tienen los deportistas olímpicos chilenos, que van desde tener dirigentes deportivos corruptos, pasando por el nulo apoyo de la sociedad chilena -no sólo el Estado, las empresas y nosotros como hinchada también-, hasta la existencia de incomprensión por el profesionalismo de la actividad deportiva. Lamentablemente, estos problemas se han visto acrecentados cuando vemos que el único deporte autónomo en su práctica y su difusión -el fútbol- recibe del Estado y las grandes empresas aportes en millones de dólares que no se justifican. Lo del subsidio a las entradas del Mundial Juvenil y sobre todo lo del centro de entrenamiento de la selección chilena son aportes descarados y que bien los puede financiar la ANFP con las siderales ganancias del CDF, además de los auspicios.

Por esto es que mi idea loca es proponer que una parte de las ganancias del fútbol vaya dirigido a los demás deportes organizados.

Se me ocurren algunos mecanismos:

  • Que un porcentaje de los auspicios de la selección y los campeonatos profesionales -Scotiabank no está ahí por la buena onda- vaya en favor del COCH o de ADO Chile;
  • Que el CDF se convierta en un canal de distintos deportes y que aporte parte de sus utilidades a los deportes que transmite -lo que no sería malo, porque mataría dos pájaros de un tiro: financiamiento y difusión-;
  • Que un porcentaje de la entrada para un partido de fútbol vaya a favor de los deportistas de la región en la que se encuentra el equipo;
  • Que un porcentaje del valor recibido por un club chileno por el pase de un jugador vendido ya sea a otro club chileno o al extranjero deba aportarlo a dicho fondo común, de modo que las grandes ventas al extranjero o los precios inflados que se pagan en el mercado interno generen una externalidad positiva;
  • Que la indumentaria deportiva del Team Chile se negocie conjuntamente con la de la selección de fútbol, de manera que el pago que la empresa efectúe sea hecho a todos los deportes, beneficiándose el conjunto de los deportistas y pudiendo la gente aportar indirectamente comprando las camisetas o vestuario de los distintos deportes.


Ah... y otra cosa. Como el fútbol se fue hace rato de la televisión abierta y aprovechando que se estableció la obligación de una franja cultural en horario prime, debería establecerse una franja deportiva nacional en horarios visibles para la gente en todos los canales. Al tener 6 canales obligados a transmitir deporte nacional distinto del fútbol, la gente va a tener la oportunidad de ver en acción y en sus circuitos habituales a gimnastas, boxeadores, atletas, nadadores, ciclistas, entre otros.

Si les gustó, pidan hora con Natalia Riffo y con Sergio Jadue para hablarles de solidaridad deportiva.

Te lo dice,

R.F.S.K.
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