lunes, 27 de julio de 2015

La izquierda: Desaparecida en acción

En medio de la crisis de confianza por los casos de financiamiento ilegal de la Alianza y la Nueva Mayoría, frente a los intentos infructuosos de mostrar unidad en ambas coaliciones y con un gobierno cuyo compromiso con las reformas estructurales está hipotecado, yo me pregunto -y quiero que me respondan-, ¿dónde está la izquierda que avanza y que no transa?

Un columnista destacado de emol.com dirá que está en el gobierno, que comen guaguas, se coluden con los delincuentes y bla bla bla. Más allá de la liviandad del comentarista de redes sociales, algo tiene de razón esta aseveración porque al incorporar al Partido Comunista, al MAS y a la Izquierda Ciudadana, la existencia de la Nueva Mayoría desarticuló cualquier intento unitario de La Izquierda -esa entelequia unitaria e inexistente pero poderosamente romántica para atribuirle poder a un sector que no lo tiene-. Lo que es peor, incorporó de manera vaga -"Nueva Constitución", "educación gratuita y de calidad para todos", "no más abusos", etc.- buena parte de las reivindicaciones claves de la izquierda para ganarse el apoyo del sector de la sociedad que salió a la calle durante el gobierno de Sebastián Piñera. Con ello, la NM le dijo al ciudadano descontento con el sistema que esta nueva coalición los representa también y que tienen algo que no tienen otros partidos de izquierda como el Partido Humanista, el PRO o el Partido Igualdad -aparte de plata-: representatividad en el Congreso. En definitiva, la vieja Concertación recuperó el poder con la fagocitación de la izquierda. 10-4.

Otras personas, más escépticas, dirán que en realidad el PC, el MAS y la IC se vendieron por cuatro chauchas, dejaron de comer en Franklin para almorzar en el Liguria y que hoy no representan a La Izquierda, la cual hoy se ha reducido únicamente a movimientos sociales sin aspiración electoral. También tienen algo de razón, no por el permanente buen gusto culinario del militante comunista, sino porque las propuestas que podrían haber aportado los tres partidos antes mencionados han sido efectivamente moderadas por la Democracia Cristiana, pero aún más por la pataleta empresarial de los últimos meses. Con el realismo sin renuncia, la Nueva Mayoría terminó por confirmarnos que es lo mismo que la Concertación: una fuerza románticamente progresista pero religiosamente moderada. Además, la cooptación de los movimientos sociales no ha estado operando: los estudiantes siguen opuestos a la reforma planteada por el gobierno, el magisterio está quebrado ante la reforma en materia docente y los movimientos sindicales han mostrado su fuerza cuando han podido hacerlo, como en el Servicio de Aduanas, los puertos pesqueros y actualmente en El Salvador.

Pese a concordar en parte con ambas posturas, soy de la idea triste y real que, por ahora, La Izquierda está desaparecida en acción. Carnaza y sin anestesia.

1. Porque todos la evaden. Pareciera ser que asumirse de izquierda hoy está mal. Hoy la Nueva Mayoría privilegia la estabilidad emocional del sistema -no podría llamarle de otra manera- a la realización de reformas prometidas y necesarias para el país. El PC privilegia su alianza con los partidos de centroizquierda, pese a sus fintas de salir a la calle. Los demás partidos como el PRO, el PH e Igualdad son inexistentes y ni siquiera buscan posicionarse como representantes de un sector que quedó huérfano; y si bien existe la figura política de Marco Enríquez-Ominami, éste juega a la vaguedad para que la NM lo apoye en las próximas presidenciales. Los movimientos sociales se preocupan cada uno de su causa, pero no existe coordinación ni identificación real con un proyecto político.

2. Porque no hay iniciativa. Existiendo una seria crisis de confianza que afecta a las dos coaliciones mayoritarias, La Izquierda podría mostrar que tiene la altura moral de resolver la relación entre la política y la gente, pues nunca ha estado en el poder y no tiene mayores conflictos de interés. Sin embargo, ningún grupo ha sido capaz de aprovecharse de la coyuntura y ganarse la confianza que Alianza y NM han perdido. En estos últimos días la NM confesó que no cumplirá con El Programa, ¿existe algún partido o grupo de partidos que quiera formar gobierno para poder cumplir de verdad con una nueva Constitución, una educación gratuita y de calidad y creación de trabajos dignos? No. No existe.

3. Porque no hay líderes. Hoy no existe nadie que dentro de los propios movimientos sociales o de los ínfimos partidos extraparlamentarios que desee reunir a los descontentos con el sistema, plantearse responsablemente al resto de la ciudadanía y que busque articular una coalición y un programa de gobierno. No hay una persona que sepa convertir el descontento y frustración como Alexis Tsipras en Grecia. No hay posibilidad alguna de un Frente Amplio uruguayo -en mi opinión, la mejor formación de izquierda posible-. Tenemos puras bases sedientas de justicia social, pero para ellas, líder es sólo un supermercado.


A modo de conclusión, quiero recordarles a quienes les interese el tema que, en 2013, las 4 candidaturas de izquierda (Claude, Miranda, Enríquez-Ominami y Sfeir), todas candidaturas que planteaban fuertes reformas estructurales, sumaron un 17,37%. Nadie se ha hecho cargo de convertir este apoyo en un proyecto sólido y de futuro.

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R.F.S.K.
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