jueves, 30 de julio de 2015

"No se puede, porque afecta el empleo..."

Cada vez que leo esta frase de algún empresario o político frente a alguna reforma económica, sobre todo la reforma laboral que se encuentra en discusión, en mi cabeza comienza a sonar "Spanish Flea" de Herb Alpert & the Tijuana Brass, la canción de Benny Hill o la voz de la profesora de Charlie Brown. Poco me importa lo que pueda decir después, incluso si sugiere una propuesta económica interesante.


Todo parte del relato mítico del emprendimiento y de las grandes riquezas de este país...

Un día, Fulano, un joven de grandes ideas y corazón puro tuvo una gran idea. La trabajó, la trabajó y la trabajó, contra viento y marea, hasta que se hizo de mucho dinero. Un día, al ver que le sobraba el dinero, tuvo otra epifanía y pensó en toda la gente pobre pero capaz para ayudarlos a que fueran como él, y en un acto divino, decide darles una dádiva especial a cambio a que lo ayuden a ganar más dinero. Para que estos pobrecitos puedan cumplir sus sueños y tener su DFL 2 y su Corsa, es importante que haya un clima de familia, donde todo se rija de acuerdo a las buenas intenciones y la responsabilidad.

Pero cuando los rojos, esos seres perversos sin D's ni ley y que ven conflicto en todo, llegan al poder, le ponen a Fulano una serie de condiciones para funcionar: contrato de trabajo, jornada, sueldo mínimo, sindicatos, negociación colectiva, derechos sociales... ¡incluso tienen vacaciones! ¿Cómo va a poder Fulano ayudarles a todos esos pobrecitos a cumplir sus sueños si tiene que dejarlos libres 3 semanas al año y con goce de sueldo? ¿No será mucha imposición a Fulano que tenga que dialogar con personas que lo ven como un jefe y no como un padre? Como el tenerlos trabajando para él no le reportaba más dinero, el pobre Fulano tuvo que dejar partir a cientos de ellos, con el dolor de su alma y sin que él lo hubiese querido. Y como Fulano, cientos de almas bondadosas le dijeron adiós a sus pobrecitos, todo para que sus utilidades anuales se mantuvieran estables, utilidades con las que cada persona puede cumplir sus sueños y con las que Chile crece.

Si, amigos, en el relato empresarial digno de Charles Dickens no existe la especulación, la elusión/evasión tributaria, la información privilegiada, el tráfico de influencias, las colusiones, las herencias ni menos las privatizaciones irregulares. Es todo fruto de un esfuerzo titánico que merece el máximo de nuestros respetos y, por ello, no es admisible afectarlo a través de imposiciones populistas.


Yo no estoy de acuerdo con este relato y creo que negarse a reformas laborales/sociales en base a la excusa del empleo es de los peores dogmas que mantenemos en nuestra sociedad.


1. Porque le falta el respeto a la dignidad del trabajador.

Cuando el empresariado postula la imagen de crear empleos como labor sagrada, los trabajadores quedan relegados a la imagen del buen salvaje de Jean Jacques Rousseau; como personas que viven en un estado de naturaleza, sin noción de la realidad, sin desarrollo intelectual pero con buenas intenciones. No existe nada sobre los talentos propios del trabajador, ni su vocación, ni su experiencia previa. Nada. Es el iluminado frente al alumno (en su acepción de "sin luz"), lo cual responde a una lógica de subestimación que no valora en nada el aporte que el trabajador entrega en forma personal o colectiva, que no protege la idea de realización personal que existe tras el fenómeno del trabajo y que nada dice de la reciprocidad que existe entre ambas partes.

Peor aún. Existiendo una reforma laboral que busca mejores condiciones de diálogo entre los sujetos de la relación de trabajo, el empresariado ha manifestado que, como no le parece conveniente, es altamente probable que se vea afectado el empleo. En lugar de plantear fórmulas alternativas de protección del empleo, plantea desprotegerlo en base a que un número de trabajadores constituirá un costo. ¡Vaya ironía!

Ambos aspectos no hacen más que demostrar la existencia latente del conflicto laboral y la necesidad de institucionarlo a través de sindicatos con poder de negociación y un procedimiento que favorezca el diálogo más que la sordera.


2. Porque es una forma institucionalizada de chantaje.

Al decirle al gobierno y al Congreso que, de ser aprobada la reforma laboral, habrá menos empleos, se produce un escenario de profecía autocumplida, sobre todo partiendo de la base que la decisión de contratar y despedir es privativa y arbitraria del empleador, y que la propia ley establece obligaciones a empresas con un cierto número de trabajadores. Considerando que las organizaciones de empresarios están haciendo propaganda para que la gente le exija a sus legisladores que rechace la reforma, es probable que varios senadores y diputados se vean presionados por la responsabilidad pública de no quedar como los políticos que generaron despidos masivos.

Frente a esto, es importante que las personas dejemos de aceptar el discurso oficial. Es verdad que cada empresario busca su beneficio personal, pero el empresariado, como conjunto de personas de las que depende la generación de trabajo asalariado, tiene una responsabilidad frente a todos, la cual es garantizar empleabilidad y dignidad. Amenazar con afectar ambos aspectos por no estar de acuerdo con un proyecto de ley es irresponsable e inmoral.


3. Porque refleja una filosofía mediocre de parte de nuestros emprendedores.

Si se da una crisis económica y los precios suben más que los sueldos, el común de las personas prioriza entre los productos indispensables, y si las diferencias son muy altas, se hacen todos los esfuerzos necesarios para que a la familia no le falte nada, ya sea trabajar en dos partes, vender bienes suntuosos o ver mejores opciones de trabajo. Todo sea para que quienes no se vean afectados por las variables económicas sean las personas.

En cambio, los dirigentes empresariales reiteran una y otra vez que, de ser aprobada la reforma laboral actual, se va a afectar el empleo. No existe en el discurso ninguna intención de hacer un esfuerzo en favor de los trabajadores ni de la estabilidad económica e institucional del país. No, lo primero que se ve afectado son los empleos, es decir, los trabajadores y sus familias. El dinero por sobre las personas y las ganancias por sobre el esfuerzo.


Estamos en la B.


Te lo dice,

R.F.S.K.
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